CUENTO

IMG_20170811_080651Nacemos en primavera, regordetes y risueños. Nos muda la piel y el sueño nos hace sobrevivir. Y reímos y lloramos y a veces nos consolamos cuando mamá nos da teta.

En verano maduramos, crecemos, nos graduamos. Nos enseñan a obeceder y nos asustan de todo y nos mantienen a raya de ilusiones y malos modos.

Luego en otoño lloramos, no dejamos de llorar en ninguna estación, sin embargo es en otoño cuando las lágrimas son condición sine qua non.

A veces nos rebelamos, sobre todo los más sabios, los valientes, los jabatos. Otros nos quedamos quietos, como gatos asustados, paralizados, cabreados, inmóviles y atontados.

Y entonces llega el invierno, la estación introspección, donde los intensos fríos nos hielan el corazón.

Muy corta esta buena vida para perder la partida en busca de una ilusión!

 

 

 

 

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