LA MUERTE

Nacemos para morir, pero nadie te lo explica. Porque para que te expliquen deberían haberlo trascendido primero.

Desgraciadamente no recordamos a qué venimos a esta vida.

¿Por qué y para qué estamos experimentando tantas vivencias? No nos acordamos que así lo acordamos antes de nacer.

Vivimos para aprender a evolucionar espiritualmente. No vivimos para ser el mejor arquitecto, ni el mejor empresario…

En todo caso, para ser el padre más amoroso y la madre más cariñosa.

El amor es la experiencia más pura. Y lo que puede salvarnos de la desesperación de no encontrarle sentido a la vida.

La vida se ama a si misma. Se experimenta a si misma.

Somos viajeros en esta vida, y nuestro único equipaje es el Amor, nuestra única meta y nuestro único camino.

Nada es casual.

Escogimos la experiencia. Pero cada uno decide cómo la vive. Y si tenemos que seguir aprendiendo volveremos de nuevo a practicar.

¿Cómo lo sé? Lo siento en mi corazón, lo veo con mi tercer ojo.

Por eso ya no le temo a la muerte, porque a pesar de que nadie me lo explicó, yo ahora ya lo sé.

TENEMOS LIBRE ALBEDRÍO

Nos unen lazos invisibles, tal vez sogas energéticas, a lo mejor dependencias, apegos y otras penitencias.

Atados a sentimientos, embargados de emociones, condicionados, dispersos, llenos de miedos, vacíos de convicciones.

Cargados de pensamientos mal resueltos la mayoría de las ocasiones.

Enfundados en deseos que no son nuestros, olvidando nuestras verdaderas ilusiones.

Libre albedrío tenemos para salir airosos de tanto jaleo.

Libre albedrío para ejercerlo y volver a empezar.

Libre albedrío para escucharnos y aprender a reaccionar.

Atender a nuestro niño herido y empezar a volar.

EL VELO DEL OLVIDO

No sabemos nada o mejor no recordamos nada.

Nuestra misión, nuestra procedencia, nuestra historia.

Tenemos amnesia còsmica.

Añoranza de nuestro origen.

Nostalgia de nuestra familia estelar.

Venimos a trabajar, a realizar un servicio para el inconsciente colectiva.

Es muy grande nuestra misión y nos han extorsionado para que no podamos realizar el plan.

Nos distraen con trabajos, estudios, planes de vida materiales, hijos, padres, hermanos…

Llegó el momento de empezar a recordar y ponernos al servicio.

Llegó el momento que tanto hemos estado esperando.

Vamos, hermanos. Vamos a descorrer el velo del olvido…

DESDE LO CUÁNTICO

El amor que yo te tengo sobrepasa este planeta, viene de un lugar secreto, entre galaxias y estrellas.

Pero tu libre albedrío, tu sagrado caminar, tu vida y tus decisiones son tuyas, de nadie más.

Yo no puedo intervenir, sólo te puedo acompañar. Ya no tengo la custodia, tampoco la autoridad.

Desde ese lugar oculto, olvidado, y añorado, el lugar donde los sueños no se volvían pasado. El lugar de las mil hadas, de los bosques encantados. El lugar donde teníamos el poder en nuestras manos…

Un lugar resplandeciente, hermoso y sólo reservado para los hombres valientes que no miran de costado. Desde el lugar donde te amas a ti más que a ningún otro ser humano…

Desde ahí, te abrazo y te doy todo mi amor y solo te digo hija mía que escuches tu corazón.

EL LADO POSITIVO a Robert Martínez

Llegamos a este precioso planeta para jugar, reír y amar. Pero también venimos a experimentar la oscuridad, el miedo, el sufrimiento y el llanto.

Dicen que tenemos libre albedrío para escoger dónde nos situamos, que lado de la moneda escogemos, cómo vemos el vaso: medio vacío o casi lleno.

Hoy he conocido a un ser luminoso, angelical, divertido, mordaz, inteligente, amoroso, aparentemente fràgil pero increíblemente poderoso, contundente, esplendoroso.

Hoy he conocido al niño que me hubiera gustado ser, si no me hubieran castrado, reprimido, opacado, castigado, atemorizado, cuando era pequeña.

Hoy sé que podemos recuperar ese niño y toda su inocencia, luminosidad, belleza, risa, fuerza, practicando el difícil arte de ver sólo y siempre el lado positivo.

Así de sencillo y así de difícil.

¿Practicas conmigo?

INTEGRANDO LAS FRECUENCIAS CRISTALINAS

Escucho a mi cuerpo sabio que me pide más descanso. Se empacha con la comida que no vibra en mi frecuencia.

Escucho mi mente que quiere ir siempre por libre, que interfiere, se hace fuerte y cree poder invadirme.

Me escucho y me doy permiso para escuchar el silencio, para holgazanear un poco sin más arrepentimiento.

Cierto los ojos entonces y medito en todo esto, en la suerte que tenemos de vivir este momento.

Agradezco la conciencia, integrando las frecuencias cristalinas que hoy tenemos, que llegan sin darnos cuenta y se incrustan en el pecho.

Cuido también las palabras, los gestos, el pensamiento. Las compañías insanas, los deseos insatisfechos. La esperanza, las certezas y los seres que conmigo vibran en el mismo tiempo.

Bendecidos, sostenidos, hermanados, manifestando la vida en plenitud y recogimiento.

Me debo aquí pleitesía, amor, pureza, respeto. Me reconozco infinita, bendigo mi Ser perfecto. 🙏

DESDE LA AZOTEA

En el mismo sitio, ahora sin carga, en la misma silla, ahora sin calentarla. Las mismas paredes que ya no me llaman, son otras las caras, las veo sin mirarlas.

Energías antiguas, pesadas, erráticas, oscuros rincones que no saben a nada. Desde la azotea, cogiendo distancia, ya no oigo las voces, ya no siento tu falta.

Nos fuimos despacio, dejamos la huella, la impronta es eterna, pero ya no pesa. Desde la azotea, hoy vengo descalza, ya no tengo miedo, ya no me haces falta.

Vuelvo con sonrisas, desde la distancia. Vuelvo de puntillas, no siento nostalgia, no te echo de menos, vivo aquí y ahora, en la misma sala donde aquí empezamos, hoy me siento libre, hice un buen trabajo y te doy las gracias por tantos buenos ratos.

SOMOS UNA ORQUESTA

Somos una orquesta, hermanos, afinada, acompasada, preparada, ilusionada, con la fuerza del Dios vivo que vive en nuestro corazón.

Somos la orquesta perfecta, la que suena conjuntada, la que ensaya cada día, para el concierto final.

El concierto de la vida y el de nuestra libertad.

Somos la orquesta queridos, cada cual con su instrumento, delicado, pluscuamperfecto, brillante, descomunal.

Vamos pues, ánimo amigos, vamos todos a tocar.

NUNCA DEJES DE JUGAR

Como un niño, como un gato, nunca dejes de jugar. Disfrázate, haz garabatos, baila, salta, haz el payaso. Nunca dejes de jugar.

Vuélvete como tu nieto que no conoce la prisa, que vive aquí y está ahora muriéndose siempre de risa.

Que no necesita nada, nada más que tu cariño. Que no vive en el pasado, que no le tiene miedo al futuro, ni habla de sacrificios.

Nunca dejes de jugar al ping-pong o a la canasta, al fútbol, a las muñecas, a los coches, a lo que te imagines.

Porque nada te hará falta, mientras tengas fantasía, mientras crees los paisajes, mientras practiques la utopia.

Porque todo lo que sientas, puede hacerse realidad, sólo falta que lo creas con total seguridad.

Nunca, nunca, nunca dejes de jugar, nunca, jamás.

LO QUE NO SE VE

Necesitamos certezas, ver para poder creer. Confiamos en la ciencia de lo que otro nos dice que hay que hacer.

No vemos las energías, los insectos, los parásitos, la cantidad de porquerías que invaden nuestro campo cuántico.

Somos bichitos galácticos, somos animales con conciencia y espíritu y no tenemos ni idea de lo que atraemos a diario.

En este tiempo imponente, tiempo de nuevos comienzos. El tiempo de los despiertos que quisimos encarnar…

En el nuevo tiempo, hermanos, tendremos pues que lidiar con todos los personajes que nos quieran atacar.

Y al igual que los guerreros que salen a batallar, nuestra guerra luminosa la tenemos que ganar.

Unos ayudaran a otros, somos muchos, somos más, sanaremos nuestros cuerpos con el amor fraternal, de los hombres y mujeres que aquí estamos para sembrar, la paz, la luz, la conciencia, el amor y la hermandad.