DESDE MI ZONA DE CONFORT

Sentada en la tumbona de mi zona de confort, rodeada de amapolas y pétalos en flor, veo pasar las horas envuelta en camisón, me baño, me siesteo, me siento un ruiseñor.

Contemplo a los vecinos, saludo al gato y soy solamente un suspiro, un instante, una voz que clama en el desierto que haya paz y amor para todos los muertos, para los que aún estamos hoy.

PIEL DE TORTUGA

Y un dia te vuelves tortuga…

Se te arruga la piel y caminas despacio, se te engorda la panza y pareces más bajo.

No ves bien de cerca, pero miras lejos, atisbas el mundo sin prisas, perfecto.

El cielo es azul, los pájaros cantan, las nubes también todavía se levantan.

Sopla un viento suave, hueles las fragancias de todas las flores, de todas las plantas.

Eres la tortuga feliz y pesada que todos los nietos desean en su infancia.

Amo ser tortuga.

SER HIJO DE…

Marcados por unos padres únicos, geniales, imponentes. Estigmatizados por sus historias y vidas de película, peliculeros de ficción y de realidad. Somos los hijos de una generación de hombres y mujeres únicos, épicos, epopéyicos. Hijos de los protagonistas de todas las películas…! Infancias marcadas por las películas y los egos de unos padres enormes que nos eclipsaron.

Quisimos emularles, estuvimos a su lado y aprendimos de ellos, pero nunca los superamos.

Hoy nos reunimos entorno a una mesa y siguen protagonizando nuestras vidas, somos sus gestos, sus anécdotas, sus batallas, sus logros, pero los fracasos son nuestros. Ellos fueron los grandes, los maestros, los olvidados, los muertos.

DE RETIRO

Me retiro de retiro, con mi miedo en el ombligo.

Tengo ganas de Pachamama, pero extrañaré mi cama.

Aventura prematura para una vida madura, que se siente joven aunque menos pura.

Me retiro del ruido, del trabajo, del amigo, me voy a buscar la paz para mi mente voraz.

Sé que no será fácil, sentir el miedo a la soledad, al silencio de la noche, el miedo a la oscuridad…

Pero me sigue la luna que de noche a mí me acuna y el silbido de los pájaros y el rumor del agua pura.

Me retiro del asfalto por poco tiempo y mucho rato, para encontrarme a mí misma y dejar de ser un pato.

EL BILLAR, LA PETANCA Y LOS PASEOS

Muchos años cabalgando a toque de despertador, corriendo de lado a lado, cansado y madrugador.

Pareciera que la vida se te escapa de las manos, todo son prisas, calvarios…

Has de cumplir un horario, trabajar, ser el mejor…

Te descubres tras tu sombra vestido de emperador.

Trajeado y con corbata, ¡pareces todo un señor!

Has producido, ganado, disfrutado y derrochado…

Has conducido los coches más modernos del mercado.

Y un día no vales nada, no te quiere la afición, te levantas jubilado, has perdido la ilusión…

…O eso creías hermano, porque la vida de nuevo se abre paso ante tus años.

Años de canas, paseos, de petanca y muchos besos.

Los besos sin calendario, los besos de tus mejores años.

QUE VIENEN LOS RUSOS…

Mihail y Svetlana llegaron despacio, no nos dimos besos, sólo alguna mano.

Les miré a los ojos, vacíos, cegatos…

Olían a dinero sin ningún recato.

Miraron la casa como por encima, no oyeron los pájaros, ni olieron las viñas.

Las flores se dieron la vuelta a su paso y las margaritas cruzaron sus brazos.

Los gatos maullaban, ladraron dos perros…los rusos se fueron por dónde vinieron.

CERES

Érase una vez un planeta pequeño, se llamaba Ceres, de ahí es de donde vengo.

Con cara de niña viajaba desnuda, llegué de puntillas tocando la luna.

Ojos de utopía, lengua de aventura, creí que la vida era tierna y pura…

No entendí el horror, no pude ni olerlo, cuando desperté en medio del infierno.

La vida era dura decían los abuelos, nunca quise verlo, no tenía resuello…

Mirada inocente de ser desvalído, jamas aprendí a andar el camino.

Y ya en la tercera edad de mi vida quiero regresar al punto de partida, oír las luciérnagas y ver a los patos cómo sobrevuelan sin alas los campos.

Quiero ver el sol sin poder quemarme, quiero ir a la luna sin tener que atarme, saltar el abismo, navegar los mares, sentirme ligera, volar, despertarme de este sueño denso, de tanta amargura, de la distopía inútil y oscura.

LA CASA

La casa de mis sueños y de mis pesadillas, la de un millón de euros, la casa maravilla.

Casa de los infiernos o de las alegrías, vacía de risueñas risas de mis niñas.

Casa de las mil flores, de millones de hormigas, casa llena de luces, de sombras y de esquinas.

La casa de los gatos, del sol, de las mil lunas. La casa sin recato, sin rubor, sin mesura.

Donde he llorado tanto…

Que siento que eres casa un palacio pazguato, un sueño desviado, un final, un contrato firmado por amor, por miedo, por desacato.

Llévate mi dolor casa grande y bonita, cárgate con mi pena y quédate solita.

MI CUARTA SIEMBRA O AHUECANDO EL ALA

Calentamos la tierra con leña y fuego, sonaban los rayos y los truenos a lo lejos.

Abrimos bien la tierra con picos y palas, coloqué una manta mugrienta y errática.

Me envolví en los pétalos de mi rosas blancas, me llené de tierra, me cubrí de aurora.

Fue casi una hora quemándome el culo, fue una bendición viajar en ese zulo.

Conseguí sentirme un ave volátil, cuando desperté de mi sueño frágil, entre aves y plumas, cubierta de pétalos, sentí que había resurgido de entre los muertos.

EN GUERRA CON EL MIEDO

En guerra con el miedo, con todos y cada uno de mis miedos.

Los miedos inconscientes, los miedos del colegio.

Miedo a no ser querida, miedo al abandono y al desapego.

Miedo a perder el objeto de mi deseo.

El miedo es una lata, un ego descontento.

Una absurda manera de llamar la atención, de sentirte imperfecto.

Cuando no necesitas sentirte tan pequeño, cuando ya estás completo.

Mírate en el espejo, contémplate hacia dentro.

Retírate un momento y planta cara al miedo.