No puedo tomar partido, no sé si es verdad o mentira. Yo solo creo en mi misma y en lo que mi alma me diga.
No puedo tomar partido por ti, por ése o aquél. Disfrazados de certezas todos convencen muy bien.
Andan los muy desalmados convenciendo al personal y lo que es blanco ahora es negro y lo recto, circular.
Pero yo no me lo trago, ya descubrí la estrategia, el lobo parece manso; el corderito, una bestia.
Nada es lo que parece, no sabes lo que es verdad, a la inteligencia, ahora, la llaman artificial.
Yo me quedo con la noche cuando se hace realidad, cuando canta la lechuza y el grillo deja de chirriar.
Me quedo con las mañanas, con las tardes de verano, con la sonrisa de Theo y las palabras de Bruno.
Me quedo con la alegría , con la fe y la confianza, me quedo con el amor, al fin sólo de eso se trata.
No quiero tomar partido mi corazón se volvería de hojalata.
La autora consigue poner en palabras lo que tantas veces sentimos, que la verdad no está en bandos ni discursos, sino en lo íntimo, en el alma que susurra sin ruido. Su poesía nos recuerda que el mundo se llena de máscaras, pero que aún nos queda la libertad de elegir lo sencillo, lo real, una mañana, una sonrisa, la música de la vida cuando cesa el artificio.Una obra bella, clara y rebelde a la vez: un canto a la verdad propia, la que nunca nos traiciona.
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Gracias por tan bello comentario 🫶
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