Si pudieras mirar el sol sin pestañear y decirle a las estrellas que tú eres una de ellas.
Si aprendieras a ser fuego y no quemarte jamás y a bañarte en ese río aunque no sepas nadar.
Si volarás como el pájaro que nunca aprendió a volar y brotaras como el lirio y te supieras ‘bilocar’.
Si como el trigo y el pan te pudieras metamorfosear y ser gusano y abeja, mariposa, miel, panal.
Si fueras sabio y humilde y no quisieras destacar, si pasaras en silencio por la tierra y por el mar..
No haría falta amigo mío que aprendieras nada más, ni que yo escribiera estos versos, ni que Dios nos vuelva a perdonar.
Pero somos imperfectos y aprendemos al errar, no te canses de intentarlo, lo importante es caminar.
Amando la dualidad la podremos transmutar.