RECOLECCIÓN

Se cerraron las heridas, se te secaron las lágrimas.

Ahora viajas de puntillas recogiendo las crisálidas.

Te tragaste los gazapos, digeriste diez mil sapos y los príncipes del cuento se transformaron en patos.

Escuchaste los consejos, los juicios, los alegatos, todos quisieron hablarte, pero ya no hay más teatro.

Recogiste las miserias, fregaste todos los platos, que no vengan con monsergas a estas alturas del relato.

En su momento sembraste el amor que te sobraba y ahora recoges los frutos, eres una afortunada.

No te regaló nadie el camino que pisaste, ni los valles, ni montañas por los que te deslizaste.

Agradeciendo a los dioses lo vivido y lo sufrido, hoy deshago las maletas del dolor y del olvido.

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