MENUDA CURA DE HUMILDAD

Pero vamos a ver señores humanos: hasta hace cuatro días nos creíamos responsables del planeta y su destrucción así como sus salvadores. Preocupados por la tierra y el efecto invernadero y por los animalitos que corrían peligro de extinción por nuestra culpa. Éramos los protagonistas absolutos de todo cuanto acontecía en este hermoso planeta azul. Su amo y señor. Dueños de los recursos naturales, explotadores de sus habitantes, consumidores compulsivos y expansivos, depredadores de nosotros mismos, va a resultar que para el planeta no somos tan importantes y que los más indefensos y vulnerables somos nosotros los humanos.

Menuda cura de humildad nos viene a dar este maldito virus, fabricado, inoculado o inventado, pero que está costando la vida a tanta gente que ha conseguido que nos paremos y dejemos de mirar hacia fuera para empezar a mirarnos hacia dentro.

Capaces de lo mejor y de lo peor, somos una especie única y maravillosa que ahora mismo corre peligro de extinción por su propia aceleración descontrolada e inhumana.

Creo que desde algún lugar superior, nos están dando un toque amigos. Un aviso, una advertencia: ¡poneos las pilas humanos! Vuestro mundo no da más de sí, empezad a valorar lo que es realmente importante y daos cuenta de vuestra vulnerabilidad.

Estáis a tiempo de sacar algo positivo de todo esto. La vida vale la pena. En realidad es lo único que vale la pena. La vida es un regalo y no tenemos derecho de echarlo a perder. Nada importa si perdemos la vida, si no podemos disfrutarla, respirarla, caminarla, soñarla, amarla, procrearla, conservarla, traspasarla a nuestros hijos, morirla de vejez y no de enfermedad. La vida es única.

Como la tierra y el agua y el sol y el viento y las montañas y las flores y los pájaros y los rios y la nieve y la lluvia y las tardes de verano y las mañanas de primavera. Como la sonrisa de un niño y la caricia de un abuelo. Como el ronroneo de mi gato y el lametazo de tu perro.

La vida no tiene precio pero tiene todo el valor y creo que a partir de esta experiencia inaudita, peligrosa y desconocida, empezaremos a darle el valor que la vida se merece. Cualquier vida, todas las vidas.

Tenemos la oportunidad de recomponernos como humanidad con la esperanza de ser mejores. Somos todos hijos de la Madre Tierra y del Padre Sol. Nos merecemos vivir amorosamente en este hermoso planeta. Aprendamos a hacerlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s