NADIE VA A HACERTE DAÑO

Nadie va a hacerte daño querubín de la noche.

Te protegen los ángeles y los seres del bosque.

Nadie toca tu alma, tu mente ni tu cuerpo, los arcángeles velan de ellos en tus sueños.

Nadie osa incordiarte, estás muy protegido, te protege tu Labu y tu abuelo querido.

Y si eso fuera poco, hacen cola en el cielo, los gnomos, las luciérnagas con todos sus misterios.

Es tu vida sagrada, como la de tu madre. Nadie podrá siquiera venir a molestarte.

Porque desde una estrella, la estrella más brillante, el niño Dios te cuida, no deja de cuidarte.

Duérmete pequeñito y sueña con gigantes, el gigante que tú eres siempre podrá salvarte.

Y no te olvides nunca que tú eres el importante.

NOS MIRAMOS

Los ojos hablan a los corazones que se conocen desde antaño.

Hablan sin decir nada, hablan con desparpajo.

Los ojos hablan y se abrazan sin abrazos. Porque el alma se reconoce a través de los años.

Los ojos hablan y se saben cercanos, se cuentan en voz baja lo que otros gritan a destajo.

Y te hablan los ojos y yo puedo escucharlos, sin que me digas nada, te oigo sin trabajo.

Hoy los ojos nos hablan, mientras cacarean los gallos.

UN DÍA ME IRÉ

Y un día me iré y ya no podrás verme y no te darás cuenta que ya no estoy contigo. Y quedarán palabras guardadas en cajones, y abrazos y poemas y besos escondidos.

Y un día no estaré para decirte cosas y quizás nunca sepas lo que quise decirte. Porque un día me iré y desde aquella fosa me invitarás a un té y a una tarde de cine.

Y yo un día me iré y querrás que estuviera como quiero que estés y yo no puedo verte.

Mirarás a lo lejos buscando mi silueta y perseguirás sombras creyéndome presente.

Y yo sé que me iré sin habértelo dicho, habrás de descubrirlo cuando llegue el momento.

Porque todo está bien, porque así es este juego, mientras unos se van otros están volviendo.

Sin memoria, seguiremos viviendo el momento.

Y cuando yo me vaya, tú empezarás de nuevo.

COSECHAS LO QUE SIEMBRAS

La siembra es un acto de humildad. Se siembra algo intangible, casi invisible. Se siembra a ciegas, con fe en el resultado pero sin esperar nada.

La cosecha es un regalo. Cosechas lo que siembras, se suele decir metafóricamente.

Yo siempre he intentado sembrar amor. Seguro que a veces no lo he conseguido, por ignorancia o por inconsciencia, más nunca por maldad.

Siembro desde el corazón para llegar a tu corazón porque creo firmemente en la humanidad. En la bondad del ser humano. En la redención y en el perdón.

En el don de per-donar como explica magníficamente Daniel Lumera.

La siembra también te invita a practicar la paciencia y a que, después de un tiempo, ocurra algo mágico y maravilloso. Ocurra que,  sin esperarlo alguien te agradezca lo que sembraste.

El don del agradecimiento y el don del perdón. Los mayores tesoros de Ser humano. De sentirte parte de un Todo más grande.

Recoger los frutos de la siembra es un privilegio, una bendición, un regalo.

Te reconcilia con la vida esa cosecha. Te ayuda a creer en Dios.

Nunca dejes de sembrar. Confía en la semilla porque con amor y paciencia siempre acaba dando fruto.

NOS VAMOS GASTANDO

Que si la vista, el estómago, que si el corazón, la espalda…

A este avatar que me habita se le oxidan las bisagras.

Que si los dientes, el pelo, si la rodilla, la cara…

Nos vamos envejeciendo de la noche a la mañana.

Y es curioso porque igual que se gasta la carcasa, la parte menos visible se vuelve más lista y sabia.

Se relajan las pasiones, las del cuerpo y las del alma. Se abraza a los enemigos. El odio se vuelve calma.

Y en el corazón te salen mariposas y guirnaldas.

A medida que envejezco más me gusta estar en casa. La casa del corazón. Donde el sol nunca se apaga.

ESTA JODIDA TERCERA DIMENSIÓN

Dice mi amigo Robert Martínez que la Fuente quiso experimentarse a sí misma y montó este invento.  Aquí venimos a transitar por las emociones y es un juego a veces demasiado perverso.

Es cierto que pasamos del placer al dolor y viceversa y que así es más divertido y más intenso. No se aburre el Ser que me habita en este cuerpo.

Transitar de la pena a la alegría, del dolor al sufrimiento. Desde el sueño a la vigilia, desde la felicidad al mayor padecimiento. Es difícil mantener el equilibrio habitando este cuerpo.

Pero este es el juego y si aquí estamos será porque hay partido, así que rendirse es de cobardes, seguiremos jugando sabiendo que al final tan solo es eso.

EN SERVICIO

En esta transición, en esta dulce espera, donde hoy más que nunca hace falta paciencia.

Porque todo está hecho, porque ya no hay manera de cambiar la baraja, ni empezar la carrera.

En esta confianza en el Ser que es tu Esencia. Dándote la importancia que tienes y deseas.

En humilde servicio, en soledad discreta, en silencio ruidoso. Tu mente sigue inquieta…

En la total certeza, en la fe nunca ciega, tenemos las respuestas, sólo hay que estar despierta.

Atentos, preparados, incansables viajeros. Hoy me tomo un descanso.

El mañana me espera.

LO MÁS SUTIL

Ese bebé que engendras sin darte mucha cuenta.

Ese ser que de pronto aparece para siempre en tu vida.

Ese niño que llora, mama, duerme, hace caca.

Ese hombre que un día vivirá en el mañana. Esa niña que sufre sin que te des ni cuenta.

Esa muchacha triste, esa mirada tierna.

Los estudios, las notas, los juegos, las canciones.

Los viajes, las sopas, los novios, las desilusiones. Esos seres sutiles delicados, indefensos.

Dependen de nosotros y nosotros de aquellos que un día fueron niños delicados, inquietos, huérfanos de caricias…

¡Esos niños pequeños! Materiales sensibles, querubines eternos, príncipes de cristales…

Se nos rompen los sueños y después, de mayores, el trabajito es nuestro, arreglar uno a uno los cristalitos muertos.

Lo sutil, lo divino, eso fuimos y somos, eso siempre seremos.

AGRADECIMIENTO

No mires hacia atrás, camina decidida

Con ganas de avanzar, no te juegues la vida

No pienses en mañana, aquí se juega el juego

Ahora es lo que importa, no temas, todo es perfecto

Agradezco a mi esencia por su terca insistencia

Agradezco a mi ego que no se rinde nunca

Agradezco a mi madre que me cuida desde el cielo

Y le agradezco a Dios porque nunca me juzga

Agradezco que tengo fe, tengo paciencia y confianza. Tengo conciencia

Tengo amor. Tengo esperanza.

Agradezco y me duermo agradeciendo.

Estamos recordando, no aprendiendo.

APRENDIENDO DE DOS EN DOS

No sé si todo se elige o si es por casualidad…

No sé si tendremos tiempo o si el tiempo acaba ya…

No sabemos casi nada, al final, …¡Qué más dará!

Descubriendo cada día tanta y tanta humanidad, por el camino de la vida, hacemos camino al andar.

No fue fácil el principio, lo de en medio fue fatal, el final nunca está escrito, lo escribe nuestra voluntad.

Y parece que de eso tenemos en cantidad. Nos caemos y a la vuelta nos volvemos a levantar.

Y así es, y así está escrito en nuestro carnet sideral. Cuando la vida te aprieta, nosotros apretamos más.

Compañero de fatigas, de errores, de amor total. De egos mal entendidos, de niños que no quieren más, ser víctimas ni verdugos, sólo SER, ser y ya está.

Para amar hasta la luna, hasta el infinito y más allá.