He conocido chamanes, curanderos, terapeutas. He visitado países, hecho retiros en cuevas.
He subido a las montañas y bajado cordilleras. He cantado y he bailado y me he sembrado en la tierra.
Me he vestido con mil flores, con cintas, barro y arena. Me he pintado de colores, y probado cosas feas. Me he bañado en cien mil mares, me he restregado en la arena.
Conocido a charlatanes, sabios y personas buenas…
He asistido a conferencias, he pagado por sanarme. No me arrepiento de nada, me quedo con la experiencia.
Y he aprendido a no juzgarte, a respetar tus carencias.
Observo sin asombrarme, leo, escucho, doy rienda suelta a mi intuición amorosa, a mí divina presencia.
Agradezco el aprendizaje, la apertura de conciencia.
Será porque no te tuve y no pude disfrutarte, la vida nos robó el tiempo para ser abuela y madre.
Será porque no pudiste disfrutar de tus dos nietas. De conversar, de reírte, de jugar con sus muñecas.
Será porque cuando tuve que criar a mis dos hijas, era joven e insegura, inconsciente y anodina.
Será que te eché de menos y no pude darme cuenta, atareada en trabajos para llenar la nevera.
Será que pasó tan rápido lo que tuvo que pasar, que ya no me quedan ganas de volver a comenzar…
Será que todo lo hice con la mejor intención y, si erré fue sin malicia, si hice daño, fue mi error. Pero sin duda lo hice siempre con el corazón.
Será porque me hago vieja y perdono mis errores. Mi conciencia se hace grande, mientras la culpa se esconde, detrás de cada palabra, de las lágrimas de ayer, de mi ansiedad, de mi carga, de mis ganas de renacer.
Será porque, mami, creo que aún vives dentro de mi y me ayudas cada día y me enseñas a vivir.
Por eso y muchas más cosas, sé que no lo hice tan mal. Que fui buena y generosa, que amé y amé hasta el final.
Por eso y muchas más cosas, ya puedo morir en paz.
Cuando no encuentres salida, cuando te sientas cansado.
Cuando veas la mentira campando por todos lados.
Cuanto no entiendas el mundo, ni comprendas sus razones.
Cuando te sientas extraño y te vuelvas como un gato.
Confia en ti y en tu Ser y en Dios que siempre está a tu lado y en Jesucristo hecho hombre y en el hombre que a tu lado te recuerda que esta vida es sólo un juego y hay que jugarlo.
Confía pues en tus cartas, van de farol los gusanos.