Capa a capa, despacito, sin penita ni rencor, voy despellejando al ego, sin pausa, con mucho amor.
Lo llevo haciendo hace tiempo, porque hace falta valor. Hay que morir para, luego, resucitar del dolor.
Es un ego muy antiguo y se ha hecho muy mayor y ya no tiene sentido que quiera ser mi bastón.
Y no lo mato con pena, se muere con mucho amor, es un chico bondadoso y le tengo compasión .
Y así me enfrento a la rabia y a la pena más profunda, a la tristeza del alma y a la ansiedad más oscura.
Lo mato desde la vida que me espera al otro lado. Se inclina y me da las gracias. Es un ‘eguito’ educado.
No es fácil matar al ego, se esconde en cualquier rincón, es un tipo ignominioso, intoxica el corazón.
Y tal vez aún no esté muerto, sólo lo he dado un ‘hostión’. No importa, yo soy más fuerte, conseguiré la misión.
Capa a capa, cual cebolla, despellejándome viva, hoy me siento afortunada hoy valoro más la vida.