PEQUEÑO EJERCICIO

Pequeño ejercicio de descompresión para acallar la mente y abrir el corazón.

Desconecta el móvil, mírate al espejo, mira esa ternura que llevas adentro.

Abre las ventanas, deja entrar al viento, él te dice cosas si tú estás atento.

Cálzate tus botas y no tengas miedo, camina despacio, llegarás más lejos.

Y no digas nada, sólo escucha inmerso en ese silencio lleno de misterio.

No esperes a nadie, si no están dispuestos. Somos seres únicos, distintos, diversos.

Lo que a ti te sirve no siempre es lo mismo que le sirve al prójimo, ama el desapego.

Y así, poco a poco, caminando lento, llegando sin prisa al próximo puerto…

Escuchando al viento, oyendo el silencio, bailando en las nubes, ronroneando en el tiempo…

Puede que algún día se calle por siempre ese mal nacido, ese pensamiento.

Se calma la mente, se acomoda el cuerpo, y sin darte cuenta recuperas el aliento.

MIENTRAS CAE LA LLUVIA

Y mientras cae la lluvia, suave y mansamente, agradezco a la vida y controlo mi mente.

Me miro para adentro y escucho los latidos, le digo al pensamiento ‘no te quiero conmigo’.

Y mientras cae la lluvia, me siento despacito para no molestarla mientras llueve un poquito.

Las flores se refrescan, la tierra huele a vida, la lluvia es un regalo que espero cada día.

Bendita seas mi lluvia que aligeras mi mente de densos pensamientos que amargan el presente.

Bendita y añorada, te haces de rogar. Llueve mucho, querida, llueve un poquito más.

RECONCILIACIÓN – THICH NHAT HANH

Sanando al niño interior

Si algo de suciedad cae en nuestro vaso de agua, no beberemos esa agua, tendremos que tirarla.

Pero si ponemos esa suciedad en un río inmenso, todavía podemos usar el agua. El río es grande, puede aceptar la suciedad y podemos beber el agua.

Cuando nuestro corazón es pequeño, no podemos soportar la cantidad de dolor y sufrimiento que nos inflige otra persona o la sociedad.

Pero si nuestro corazón es grande, podemos abrazar el dolor y no tenemos que sufrir.

La práctica de mirar profundamente es la única práctica que ayuda a nuestro corazón a expandirse hasta que sea inconmensurable.

Un corazón que se puede medir no es un corazón grande.

Hay cuatro elementos que forman el amor verdadero, las cuatro mentes inconmensurables.

Son maitri (amabilidad amorosa), karuna (compasión), mudita (alegría) y upeksha (ecuanimidad, no discriminación).

Practicamos con estos elementos para convertir nuestro corazón en algo inconmensurable.

A medida que nuestro corazón comienza a expandirse, a crecer, somos capaces de contener, soportar, cualquier tipo de sufrimiento.

Cuando abrazamos el sufrimiento dentro de nosotros, ya no sufriremos más.

EL PERDÓN

Hoy he participado en un encuentro de seres rotos, heridos, abusados, abusadores, manipulados, manipuladores.

Seres que quieren sanar sin saber cómo empezar.

Seres incapaces de perdonar, perdidos en su dolor. Necesitados de amor.

Hoy he conocido a unos seres como tú, como yo.

Niños que buscan amor desde el fondo de su corazón. Llenos de heridas, de rabia, de culpas, de incomprensión.

Seres valientes que afrontan su perversa condición.

Hoy he conocido a seres que me han enseñado el valor que tengo por perdonar lo que no tiene perdón.

LA PALOMICA

Yo tenía una abuela bruja como las abuelas que han sido y serán.

Cosía y cantaba mientras cocinaba con mucho azafrán.

Encendía ‘palomicas’ para la Asunción y en la radio escuchaba el serial de un tirón.

Mi abuela era guapa, era de esas viejas que nunca fue joven, así era su época.

Vestida de negro desde aquella tarde en que el yayo Antonio se murió sin despedirse de ella.

Encendía muchas velas mi yaya, mi abuela, conocía el misterio que guardaban ellas.

Yo heredé sus gestos, todas sus maneras, por eso en mi casa nunca faltan velas.

PARA REZAR ANTES DE IR A DORMIR

Me voy a dormir contento, sueño con los angelitos. Con Uriel que me custodia para que sueñe bonito.

Sueño con montañas llenas de gnomos y de arbolitos. Con ríos llenos de vida y mares con pececitos.

Me voy a dormir tranquilo, con todos mis juguetitos, con mi mamá que me quiere, conmigo y  los angelitos.

Nada me puede pasar, soy un niño bendecido.

Gracias Jesusito lindo. Duérmete y sueña bonito ✨💫✨

YO TE QUIERO MÁS

Esa vocecita linda que habla lo que no sabe. Que sabe más lo que dice y dice lo que le sale.

Esa carita gitana rellenita de mofletes, con ojitos de aceitunas y pestañas de Espinete.

Ese cuerpito serrano que no para nunca quieto, que a dormir le tiene grima y se emborracha de cuentos.

Ese niño tierno y serio, masculino y muy despierto, me ha robado el corazón, supera mi entendimiento.

Le quiero hasta el infinito, hasta la luna y el sol, hasta el planeta chiquito, hasta la estrella mayor.

Soy su Labu en esta vida y eso no es casualidad, nuestras almas están vivas y se reconocen desde el más allá.

Por eso cuando me dices «Labu, yo te quiero más», no me sorprende, Brunito, lo dices porque es verdad.

SOY UN PÁJARO

Soy un pájaro, una nube, soy un sueño, una esperanza.

Soy un gato, un perro, un oso, soy un nudo en la garganta.

Soy la fe que me sostiene, soy el amor y la gloria.

Soy tú mismo cuando vienes a verme. Soy tu sombra.

Soy un mar en el desierto, soy la montaña sagrada.

Soy yo mismo y no estoy muerto.

Soy Dios , Yo Soy su memoria.

Soy la Tierra, soy el Cielo. Soy el mar embravecido.

Soy el Fuego que no cesa, soy el Aire en un suspiro.

Soy la vida y soy la muerte.

Soy el ayer y el mañana.

Soy el vacío inconsciente

Soy la consciencia sagrada.

Y estoy aquí y estoy viva

Puedo partir, pero prefiero quedarme,

En este mundo al que vine a ser feliz sin quejarme.

Gracias por estar conmigo, así es más lindo el viaje♥

A GLORIA – Poema de Salvador Díaz Mirón

¡No intentes convencerme de torpeza
con los delirios de tu mente loca!
¡Mi razón es a la par luz y firmeza,
firmeza y luz como el cristal de roca!

¡Semejante al nocturno peregrino
mi esperanza inmortal no mira el suelo:
no viendo más que sombra en el camino,
sólo contempla el esplendor del cielo!

¡Vanas son las imágenes que entraña
tu espíritu infantil, santuario oscuro!
¡Tu numen, como el oro en la montaña,
es virginal y por lo mismo impuro!

¡A través de este vórtice que crispa,
y ávido de brillar, vuelo o me arrastro,
oruga enamorada de una chispa
o águila seducida por un astro!

¡Inútil es que con tenaz murmullo
exageres el lance en que me enredo:
yo soy altivo, y el que alienta orgullo
lleva un broquel impenetrable al miedo!

Fiado en el instinto que me empuja
desprecio los peligros que señalas.
«¡El ave canta aunque la rama cruja:
como que sabe lo que son sus alas!»

Erguido bajo el golpe en la porfía
me siento superior a la victoria.
¡Tengo fe en mí: la adversidad podría
quitarme el triunfo pero no la gloria!

¡Deja que me persigan los abyectos!
¡Quiero atraer la envidia aunque me abrume!
¡La flor en que se posan los insectos
es rica de matiz y de perfume!

¡El mal es el teatro en cuyo foro
la virtud, esa trágica, descuella:
es la sibila de palabra de oro;
la sombra que hace resaltar la estrella!

¡Alumbrar es arder! ¡Astro encendido
será el fuego voraz que me consuma!
¡La perla brota del molusco herido
y Venus nace de la amarga espuma1

Los claros timbres de que estoy ufano
han de salir de la calumnia ilesos.
Hay plumajes que cruzan el pantano
y no se manchan… ¡Mi plumaje es de ésos!

¡Fuerza es que sufra mi pasión! La palma
crece en la orilla que el oleaje azota.
¡El mérito es el náufrago del alma:
vivo se hunde, pero muerto, flota!

¡Depón el ceño y que tu voz me arrulle!
¡Consuela el corazón del que te ama!
Dios dijo al agua del torrente: ¡bulle!,
y al lirio de la margen: ¡embalsama!

¡Confórmate, mujer! ¡Hemos venido
a este valle de lágrimas que abate,
tú como la paloma para el nido,
y yo, como el león, para el combate.

ODA AL HUMANO PERDIDO

Tienes miedo porque no sabes quién eres. Porque no te conoces. Porque has olvidado tu origen y desconoces tu destino.

Tienes miedo porque has entregado el alma y el cuerpo a tu verdugo: la escuela, tu familia, la sociedad, el gobierno.

Tienes miedo porque te crees sus mentiras, sus malos augurios, sus terribles profecías.

Porque has delegado el saber que posees, en el conocimiento que te han inoculado en el cerebro.

Y no controlas nada y le tienes miedo a todo: a la felicidad y al sufrimiento. Al éxito, al fracaso, a morirte despierto, a vivir como un muerto.

Y el miedo hoy tiene cara de frío en el desierto, de naranja podrida, de maliciosos virus, de guerras y armamentos.

Tienes miedo a ser pobre con los bolsillos llenos. De perder la memoria, del insomnio, de la enfermedad, del viejo.

El miedo te posee, tú le has dado alimento. Te tragas las noticias y crees todos los cuentos.

No recuerdas quién eres, cuando tú eres el dueño. El valor, la alegría, la vida y el misterio.

Tú eres Dios hecho carne, eres luz, eres el genio que buscas en la lámpara, sin darte cuenta de ello.

Tú tienes las respuestas. No las busques tan lejos. Destierra la cabeza, conecta con tu cuerpo. Con ese corazón al que dejaste huérfano.

¡Despierta ser humano! Agárrate a la vida, viniste aquí por eso. Rescata tu misión y agradece este tiempo.

Y ese miedo miedoso se morirá al momento.