YO NO NACÍ

No nací un cinco de febrero, de hecho yo no nací.

Llegué un día desde el cielo, de una estrella me caí.

Me aburría tanto arriba que decidí estar aquí.

Y aquí he pasado la vida, olvidándome de mi.

Pero de repente, un día, recordé porque llegué.

Y desde entonces, mi alma no deja de agradecer.

Con el velo del olvido llegamos todos aquí

Descorrerlo no es sencillo, hay que dejar de sufrir

Y recordar que es Dios mismo quien me ha traído hasta aquí.

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