Desde la emoción de mi encuentro con Dios. Ese Dios al que he rezado desde niña.
El Dios que me enseñaron a temer. El Dios que me mostraban las películas.
Desde la fe, la bondad y la esperanza. Desde la luz, la verdad y la confianza.
Desde el Ser que Soy cuando acepto con constancia, que Soy Amor, soy Verdad, soy la Luz de mi Vida.
Me reconozco y me inclino ante la Fuente, que es mi eterna esencia, hecha carne en esta vida.
Gracias a Dios que soy yo misma, y eres tú. Gracias a Dios que está en mi gato y no en la cruz.
Y está en el sol y está en la noche y en la lluvia. Y está en mi amigo, en mi enemigo, en mi memoria.
Ya no te busco, te encontré dentro de mi. En mi alma bella y en mis ganas de vivir.
En mi inocencia y en mi infinita bondad. En mi inconsciencia, en mis errores, en mi paz.
Y en esa guerra que libré con mi mental.
Mi corazón al fin reconoce mi divinidad.