P A Z

Esa que pides al mundo, la que anhelas encontrar,

que no es la paz del sepulcro, sino la que creas en tu hogar.

La paz que viene de dentro, que no está en otro lugar.

La que construyes a diario, cuando respiras verdad.

La paz que nos merecemos y nos quisieron robar.

La paz que viene del fondo, de ese sagrado lugar,

que no tiene otro propósito más que servir a tu afán

de esparcir por todo el mundo tu esencia pura, tu Ser Inmortal.

Esa que pides al mundo, esa que sueñas hallar,

con amor y con paciencia primero la has de sembrar.

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