Alcalinos, impolutos, perfectos e inmaculados.
Llegamos todos al mundo con los mofletes dorados.
Querubines, angelitos, eternos seres humanos.
Pequeñitos e inocentes, dulces y acaramelados.
Y jugamos, y corremos, y cantamos y bailamos.
Y empezamos a aprender y lloramos y lloramos…
Porque no es esa tu esencia. Porque no viniste a eso.
Porque dejas de ser niño y tu vida tiene precio.
Porque si te haces mayor, olvidarás el misterio.
Ya nunca creerás en brujas, morirás de aburrimiento.