SUBLIMACIÓN

¿No te pasa a menudo que pierdes el oremus?

¿Que le das importancia a las cosas banales?

¿Que te pasas las noches retorciendo los sueños?

¿No te pasa a menudo que tu cerebro arde?

A mi a veces me pasa que no concilio el sueño, que barrunto y barrunto y me duermo despierto.

Me pasa que lo pienso, lo pienso y lo repienso, hasta que ordeno al bicho que de una vez se aparte.

Sublimamos la vida, el trabajo, los sueños. Sublimamos a los padres, a los hijos y a los muertos.

Sublimé mi trabajo, mi vida aburguesada, me creí todo el cuento de esta cárcel del alma.

Y hoy, me cuesta mucho deshacer el hechizo, desanudar los nudos, desandar los caminos.

Lo pienso, lo medito, lo siento, hasta lo vivo…pero a veces me pasa que vuelvo al mismo sitio.

Y a menudo me pasa que regreso al principio: desmontando mi historia que sublimé de niño, cuando me creí los cuentos y me estudié los libros.

Cuando obedecí mucho y apagué mi intuición, cuando le dí la espalda a mi Ser Superior.

¿No te pasa a menudo? A mí a veces me pasa y me como un bombón.

Y me doy palmaditas, y me canto una canción y respiro un ratito y rezo una oración.

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