Hoy me rindo a mi homenaje por haberme dado cuenta, por saber que el corazón vale más que la cabeza.
Rindo homenaje a mi ser valiente y comprometido, con el alma que me dice que por ahí es el camino.
Seguí siempre a mi intuición, a eso que llaman ombligo, a pesar de que los vientos soplaran hacia otro sitio.
Y me enfrenté a mis fantasmas, a mis miedos malnacidos, a la culpa y la tristeza del pasado no digerido.
Y hoy sé que fui muy valiente y por eso me bendigo, sé que no me equivoqué cuando elegí mi destino.
Hoy me rindo a mi homenaje y lo comparto contigo. Escucha tu corazón, no te traiciones, amigo.