Esas ganas de ayudar solo complican la vida.
Ese control, ese ego, ese malentendido amor,
a veces se vuelve ciego y entorpece tu misión.
Esa absurda necedad de sentirse imprescindible
La vanidad, la arrogancia, creerse insustituible.
¡Cuánta ignorancia del Ser! ¡Cuánto miedo! ¡Cuánto engaño!
Respeto y admiración, aunque me parezca extraño.
A veces se ve mejor, cuando no miras de frente.
Respeto y admiración, tu camino es imponente.
Esas ganas de ayudar, ese invasión, ese cerco,
ahogan a los demás y a ti te vuelven pequeño.
Aprendo a fuerza de errar y vuelvo a empezar de nuevo
Cada día soy más sabia y sé mejor lo que quiero.