Soy un sol y se me olvida y de pronto me hago luna y ya no brillo de día.
Soy un sol, con eso basta, sólo hay que iluminar. Porque el sol no hace preguntas. Él brilla, brilla y ya está.
Soy un sol grande y caliente, brillante como el que más. Inmenso, resplandeciente, el sol de mi libertad.
Más sin embargo, esta noche, la luna se hace notar, le ha robado luz al astro y cree que lo apagará.
¡Qué ingenua!¡Qué displicente! Cree que lo conseguirá. El sol es incandescente. Nadie lo puede apagar.
¡Ríndete, querida luna! Ya cumpliste tu misión. Ya me cuidaste en la cuna, ahora brillo, soy un sol y ya no te necesito para cumplir mi misión.