EL SILENCIO SE HACE TRINO

Entre el mirlo y el gorrión, la tórtola, el ruiseñor y el vencejo. Voy tejiendo la tarde de sonidos, disfrutando del momento.

Escuchando a la curruca, al arrendajo y al mosquitero. Me enamoro de la urraca, de la abubilla, del petirrojo y el carbonero.

Bailo con la golondrina y canto con el jilguero. Me subo en una paloma que me lleva al séptimo cielo.

La oropéndola me acuna junto al pardillo pequeño. El pinzón juega a las cartas, la lavandera al misterio.

Y así me paso las tardes entre cantos de pájaros viejos, de sabios con plumas largas, con colores siempre nuevos.

El estornino me mira junto a su amigo el zarcero, y se ríe el escribano y me enamoro de todos ellos.

Hay mil pájaros cantando y yo me fundo con ellos.

El silencio se hace trino, la tarde se va muriendo, y el cernícalo me anuncia que la luna está saliendo.

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