Por suerte para nosotros nos miramos cada día, no apreciamos el paso del tiempo, no vemos el deterioro de nuestro cuerpo.
Por suerte para nosotros tenemos muchos espejos que nos van desdibujando cómo nos hacemos viejos.
Y nos parece que siempre tuvimos la misma cara, porque mientras la miramos no advertimos cómo cambia.
Pero por suerte también nos vamos a acostumbrando a la trama: los ojos son más pequeños, las pestañas menos largas.
Los pies van más despacito, nos aprietan las sandalias. Los cabellos, menos lacios, se van cubriendo de canas.
El cuerpo se va encogiendo mientras el alma se agranda. La conciencia va expandiendo su verdad más a sus anchas.
Y el espíritu se ríe, y el corazón desparrama tanto amor, tanta paciencia, tanta sabiduría innata.
Por suerte somos eternos y aunque se muera tu cuerpo tú sigues siendo ese Dios, esa conciencia infinita experimentando amor.
Por 🍀 suerte