ME DECLARO AFORTUNADA

Dormida bajo este sol de invierno caliente y sabio. Embriagada de calor, deslumbrada por tus rayos.

Me siento como un flor despojada de ese frío que acompañaba las tardes en este invierno divino.

Me declaro afortunada por la siesta sin apuro, respirando el polen dulce de los pinos, de los muchos árboles que me acompañan entre estos sagrados muros.

Y me silba un pajarito y me zumba un abejorro y me canta una paloma y yo los escucho a todos.

Porque es una bendición Ser y Estar Aqui Presente. Mientras se va yendo el Sol en este día imponente.

Santificado sea Dios que me permite de nuevo disfrutar de este regalo que merezco y te lo entrego.

Espero que lo recibas, que agradezcas el momento que disfrutes el Presente y lo devuelvas al Cielo.

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