Te he tenido entre mis brazos, tierno como una lechuga, con tus ojos de aceituna y tu piel de colibrí.
Con esa cara de ángel recién caído del cielo, con manos de caramelo que chupas con mucho afán.
Y esos gestos y ruidos y ese ombligo chiquitillo que lucha por separarse de su madre sin querer.
Porque eres ¡Tan pequeñito!¡Tan suave!¡Tan delicado! Casi como es ese helado que se deshace al calor.
¡Tan precioso, tan divino, tan infinitamente lindo! Como el Dios que se hizo niño y quiso parecerse a ti.
Tienes nombre de profeta, de pastor y de poeta. Nombre cortito y sonoro, poderoso como el oro.
Y así serás, lo Decreto, desde mi Ser y mi reino, desde el mundo del misterio que me sostiene hasta el fin.
Dios te bendiga, mi nieto. Protegido te harás hombre y sanarás con tu nombre a quien se acerque hasta ti🙌🙏💚