Eres fuente perpetua cuando estás en tu centro,
conectada a tu esencia, en total gratitud.
No se apaga tu fuego, no se secan tus aguas,
el viento es tu elemento, la tierra tu virtud.
Y estás en el camino del verso y de la idea,
de la prosa amorosa y la poesía perpetua.
Porque Dios te la dicta al oído mientras rezas,
cuando pides ayuda al sol y a las estrellas.
Y ya no tienes miedo y te sientes completa
y conoces la causa y el efecto es consecuencia
de tantas madrugadas despierta entre tinieblas
cuando sin saber nada, sabías que eras ella.
La mujer que de noche remienda tus costuras
y de día te mira y resuelve tus dudas.
Eres fuente de amor, de tierra prometida
y estás en esa flor que perfuma tus días.
Entre rimas y sueños vas pasando la vida
y yo a ti te bendigo María Asunción querida.