HAZLE UN RESET A TU VIDA

Cada día, antes de que empiece el espectáculo, antes de hablar, comer o cagar, antes de salir corriendo a trabajar. Antes enfadarte y pelear, antes de rezar y comulgar, antes de hacer el amor o de empezar a cocinar…

Cada día, antes de disfrutar de la fiesta de la vida, hazle un reset y respira.

Respira hasta el fondo y limpia los conductos de tu existencia. Sácale brillo a tu mente y déjala en stand by.

Reinicia tu vida para que, como ese niño recién nacido, vuelva al inicio, vuelva al origen, se haga Uno con el Todo. Se oxigene y recomponga. Se reactive.

Cada día, desconecta del bullicio, del miedo, del caos de la mente, de los problemas, de las emociones no resueltas, de tu cabecita loca, de todas tus estrategias.

Cada día, mírate como tú eres, desnuda, sin pertenencias, con el corazón abierto, sin miedo a las consecuencias.

Vacío de contenido podrás llenarte de presencia y empezarás bien el día, con libertad y gentileza.

Con la ternura de un niño, con el amor de una madre, con el Amor que es tu esencia y se esconde en ese traje que te pones cada día para salir de viaje.

Hazle un reset a tu vida, ve ligero de equipaje.

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