MI FE MUEVE MONTAÑAS

Mi fe mueve montañas, separa los océanos.

Mi fe no es transferible, es personal y eterna.

Mi fe es la bendición de creer en lo imposible, de hacer realidad cualquier sueño.

Mi fe no cree en la suerte y no juega a los ciegos.

Tampoco es compatible con el azar, ni el rezo.

Mi fe es absolutamente infalible, es más grande que el cielo.

Es Dios mismo hecho hombre, viajando en mi pellejo.

Gracias doy a la vida, gracias al universo, gracias le doy a Dios,

por sostener mi cuerpo, cuidarme por las noches, velar siempre mi sueño.

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