La vida es larga o muy corta, según se mire y se viva.
Mientras la estás transitando parece que no termina, pero cuando se te acaba, la querrías infinita.
Y en la vida las etapas siempre empiezan y terminan, dicen que cada siete años cambian. Lo constato cada día.
Épocas, costumbres, caras, amigos y compañías, aparecen y se alejan cual perfecta melodía.
Y de pronto una mañana sin darte cuenta todavía, transitas por carreteras que nadie más ya transita.
Te quedas solo de pronto, los rostros se difuminan y la vida se abre paso con nuevas algarabías.
Te presenta nuevos retos, el escenario cambia su escenografía, vas a tener que adaptarte a las nuevas compañías.
Porque la vida, mi amigo, es distinta cada día.
Ya no comulgas con todos, no tocas la misma sinfonía, aparecen otros rostros, la vida cambia de vía y tú entiendes que estás solo hasta el final de tus días.
Porque la vida, mi hermano , no entiende de melancolías y te exige a cada rato, nuevos retos, nuevas vías.
Carreteras paralelas que nunca se encontrarán, aceptar esa premisa te permitirá avanzar.