ESPEJITO, ESPEJITO

Lealtades familiares, comportamientos heredados, hábitos que copiamos y actitudes que aprendemos.

Conforman un conglomerado  interesante y muchas veces difícil de identificar en uno mismo.

A veces lo que más odias de tu madre, tu padre o tu tía, está tan incrustado en tus venas que ni te percatas de que también forma parte de ti.

No obstante, es un ejercicio interesante y necesario dar dos pasos hacia atrás, cuando ese comportamiento excéntrico y absurdo te saca de quicio si lo observas en el otro.

Generalmente se trata de un profundo aprendizaje. ‘Yo no soy así ‘ te dices a ti misma. Y seguro que no lo eres tanto, pero vete con ojo, porque llevas el germen en tu ADN.

En mi humilde opinión, se trata de un regalo que te hace el universo para que identifiques en lo que puedes llegar a convertirte. El esperpento se muestra tal cual. Sin red. Sin censura. El comportamiento egoísta, narcisista, carente de empatía. La queja constante. La cháchara incesante. El palabrerío absurdo. Todo lo que odias en el otro se te muestra crudamente, exageradamente, incluso cruelmente, para que te des cuenta, para que rectifiques, para que tengas compasión, para que aprendas.

En esas estamos.

Deja un comentario