EL ARTE DE VIVIR

Maria Elena lloraba a menudo porque nunca entendió muy bien de qué iba el mundo.

Ella lo veía de color de rosa pero el mundo tiene los colores del arcoiris.

Maria Elena vivía en un mundo feliz que no existía y que le ocasionaba frustración y sufrimiento.

Se pasó la vida trabajando esa frustración e intentando liberarse del sufrimiento.

Tal vez se equivocaba y no se trataba tanto de un trabajo como de aceptar esa frustración y liberar ese sufrimiento.

Maria Elena era demasiado idealista, no encajaba en esta dimensión y a menudo chocaba contra una realidad que no le gustaba.

No había entendido María Elena el maravilloso proceso de aprendizaje que le había propuesto la vida, o mejor, que se había propuesto su alma cuando decidió experimentar la vida.

La vida es un camino de aprendizaje y mientras tanto, disfrutar el camino es el arte de la vida.

Maria Elena estaba aprendiendo a vivir. ‘Nunca es tarde para hacerlo’, pensó. Y continuó sonriendo a su corazón.

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