LUCIÉRNAGAS

En estas noches calientes, en la mitad del verano, con esta luna creciente y una velita en la mano…

Se me nubla la razón y el corazón se acelera y pienso más en mi madre, en mi hermana y en mi abuela.

Y me imagino luciérnagas paseando en la vereda, mujeres de las de antes, con el delantal a cuestas. 

Las imagino cociendo ese arroz con  habichuelas que llenaba los estómagos en las noches de postguerra.

¡Cómo os extraño mujeres! Grandes mujeres tan viejas como la luna en esta noche de ausencias…

Luna que enjuagas mis lágrimas, entre risas y entre veras…

Lunita de los misterios, lunita de las luciérnagas.

Bruno está noche no duerme, se ha enamorado de ellas.

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