Hoy toca poner en práctica lo que venimos diciendo. Se nos llena la boca de consejos. Y hoy toca actuar, sin queja, porque estamos en servicio. Desprendiéndonos del ego. Agradeciendo porque somos los pioneros, porque estamos preparados, porque vinimos a eso.
Así que arremángate el alma, sacúdete la pereza, deja de mirar tu ombligo y escucha a quien hoy llama a tu puerta.
Y no rescates a nadie, sólo atiende con paciencia, a quien reclama tu oído sin pedir que le comprendas.
Da un abrazo compasivo, sé prudente, amable, atenta. Sin juzgar, sin hacer ruido, con tu más pura conciencia.
No pienses tanto en ti mismo, sal de tu loca cabeza, conecta tu corazón con el don de tu alma vieja.
Y regala compasión, amor, bondad, gentileza.
Esa es tu misión, hermana, ser Luz de la misma luz, ser la Vida más eterna, ser Uno con el dolor, ser Amor en esta tierra.