El SEÑOR DE LOS MIL NOMBRES

El señor de los mil nombres, ése que no tiene edad. El que camina despacio, sin parar hasta el final. El que saluda de lejos, no le gusta conversar. El hombre de los mil nombres, el sabio de este lugar.

Me lo cruzo cada día sin querérmelo cruzar, él me mira con sus ojos cargados de humanidad.

No quiere decir su nombre, ni tampoco su longeva edad, él es uno con la vida, no se deja fotografiar.

Tal vez ni siquiera existe, tal vez es sólo una aparición, un fantasma en este tiempo donde todo es confusión.

Aparece de la nada, no sabes a dónde va, parece que nunca llega dónde tenga que llegar.

El hombre de los mil nombres, ése que conmigo va. Lo abrazo con toda el alma, mi alma contigo está.

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