Cuando los pájaros cantan y las nubes se levantan y sopla un aire fresquito que presagia agua, es cuando al alma le entran ganas de volver a casa.
De agarrarse una frazada y apagar el celular, de comer una empanada y de hartarse de llorar.
Cuando el cielo se deshace en lágrimas que van al mar, yo me acuerdo de mi madre, la que no quiso nadar más. Y entiendo su desencanto, comprendo su soledad. Hay veces que los zapatos se cansan de caminar…
Cuesta digerir la vida desde la cruda verdad.
Hoy estoy yo no sé cómo, hoy me siento y pido a Dios que me recargue las pilas y me acaricie el corazón.
Hoy estoy como el poeta, pero no tengo razón. Nadie dijo que era fácil vivir en esta dimensión.
Me levanto y miro al cielo y tengo la confirmación. Hoy estás en el camino, tente amor y compasión.