La vida entre paréntesis es un todo finito. Empieza un día antes de haberte concebido. O tal vez ha empezado en ese espacio vacío donde aún eras la Fuente sin haberlo sentido.
La vida entre paréntesis acaba en el instante de tu último suspiro. Y tal vez lo sabías antes de haber nacido. Tal vez lo decidiste desde aquel infinito al que un día regreses igual que habías venido.
Mientras tanto la vida se vive o se malgasta, se disfruta o se sufre, se agradece o se atasca.
Cuidar del instrumento, afinar la carcasa. Hacer mantenimiento, abrillantar la casa.
Y preparar el camino para abandonarla.
No sabes cuándo y dónde, y no sabes porqué. La vida es un regalo. Destápalo y alégrate. Estar aquí es un rato. Disfruta del pastel.