MEMORIAS DE DOLOR

Anoche me pregunté por enésima vez por el sentido de la vida. No he dejado de hacerlo desde que tengo uso de razón. Pero anoche fue diferente. Una extraña sensación de final me invadió. De rendición. De aceptación. De que ya no había que buscar más.

Me dormí tranquila. Y me he despertado resignada. Esa resignación del perdedor. Esa resignación de la impotencia. Esa resignación, esa resignación…

Tanto tiempo sembrando…

Y de repente…Llegaron los frutos de la siembra.

Se acomodaron las piezas del puzle y entendí.

Me dijiste que me mirara. Que me perdonara. Que me liberara.

Que soltara la culpa y el miedo. Que soltara el control y la rabia.

Que comprendiera el pacto. La memoria de tantas vida pasadas.

Y la fuerza de dios me invadió el alma.

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