EL CLAN

Era pequeña la barca, de remos anchos y largos, nos llevaba de paseo las mañanas de verano.

Vivimos mil aventuras los primos más resalados, no teníamos amarguras, solo risas, chistes y muchos abrazos.

En el clan cabíamos todos, los gordos y los delgados, los que sabían nadar y los que mirábamos para otro lado, buscando lo que perdíamos en ese mar tan salado.

La laguna era chiquita, pero para aquellos niños parecía un mar enorme lleno de aventuras bonitas.

Lo pasábamos de fábula en el mar torrevejense, mi tio hacia el caldero, y cocía un pulpo maloliente.

Y las risas de mi madre se oían hasta Orihuela, mi primo contaba chistes y se metía con mi abuela.

El clan se llevó los sueños de adolescencia y niñez, hoy nos quedan los recuerdos y las ganas de volver.

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