Nuestra capacidad de adaptación es ilimitada. Pareciera que no pudiéramos superar los embistes de la vida, las enfermedades, las malas rachas, sin embargo tenemos una asombrosa resilencia y nuestra memoria se desvanece para seguir adelante olvidando los malos momentos.
Somos animales que se adaptan a su entorno. Es nuestro mecanismo de defensa para seguir adelante.
Curiosamente nos olvidamos pronto de las dificultades, a pesar de que mientras estamos en ellas, nos parezcan eternas.
Somos resilentes, somos adaptativos, somos unos bichos muy interesantes.