Me has querido morder, lagartito asustado, ya no tienes poder, te han dejado de lado.
Me muerdes despacito, sin hacer mucho daño, como para decirme que aún vives en mi barrio.
Y a mi no me molestas, sé convivir contigo, lagartito asustado, lagartito bonito.
Ya me te tengo miedo, te quedaste sin cola, ya no tienes poder, se terminó tu hora.
Los lagartos mudaron de piel, amigo mío, hoy están a tu lado, y se sientan contigo a celebrar el tiempo de los nuevos comienzos, donde tú y los lagartos dejaron de ser necios.
No me muerdas, lagarto. Yo no te quiero mal. Pásate al otro lado, y vuélvete a mirar. Tu carita de réptil se volverá más tierna, te empezarás a amar y a disfrutar de esta tierra.
Hay sitio para todos. Bienvenido a tu hogar.