No somos jueces de nadie, mira tu ombligo primero. Tu te atreves a juzgarme lleno de mierda hasta el cuello.
Me condenas, me perdonas, hablas de mí hasta en mi entierro. Limpia primero tu casa, deja de juzgar mi huerto.
Yo no te he pedido nada, ni siquiera tu opinión. Mis culpas yo me las como, no quiero tu absolución.
Tampoco quiero tu pena, ni tu juicio, ni perdón. No perdonamos a nadie. Perdona tu condición.
Perdónate cuando no te amas, perdona tu mal humor. Tu miedo, tus pocas ganas, perdona tanta ambición. Perdónate del orgullo que oprime tu corazón. Perdona tanta amargura, perdona tu desamor.
Limpia primero tu casa, hermano, te lo digo de verdad. Nadie está libre de culpa, esa es la cruel realidad.