Este cuerpito serrano que me dio mi mamá humana, con los genes necesarios y la anatomía más sana.
Este cuerpito que sufre y no se quiere gastar, que disfruta y que se cansa, se arruga y vuelve a soñar.
Este cuerpo es necesario para poder transitar por la tierra, por los mares, por toda la inmensidad del magnífico planeta donde elegiste bajar a experimentar la vida en su total dualidad.
Es un cuerpito caduco y no siempre va a durar, lo dejarás algún día, no te vayas a encariñar.
Cuídalo, tenle respeto y escúchalo un poco más. Él está a nuestro servicio, no te vayas a ovidar.
Te lo dejaron prestado, lo tendrás que devolver. Devuélvelo en buen estado, préstale más atención, dale mimos y cariño. Él es sabio y sabe mucho, es perfecto y armonioso. No lo maltrates amigo, no seas bastardo con él.
No le infrinjas más castigos. El siempre es tu amigo fiel. Tu cuerpo es sagrado, hermano, contiene tu esencia eterna y estará hasta que te mueras alegrándote la vida.