PLOU I FA SOL (llueve y hace sol)

Escribo en mi lengua materna, con la que aprendí a mamar. A vivir en esta tierra bilingüe de amor y paz.

Escribo desde la tarde de mi vida en este mundo, apreciando cada día como si ya fuera el último.

Escribo porque me gusta y porque me cura el alma. Y si así llego a la tuya, mi ego se desparrama.

Te escribo desde esta tarde de agosto, desde mi casa. Se va agotando el verano y yo me siento cansada.

Me canso de pensar mucho, me canso de organizar, de querer salvar el mundo, de quererte controlar.

Me canso porque soy vieja y no lo quiero aceptar, me canso porque de joven no me permití parar.

Y esta tarde de verano, entre mareo y mareo, cierro un poquito los ojos y doy las gracias al cielo.

Todo pasa y no sé si todo queda, como decía el poeta. Tal vez solo hay que pasar y lo que queda es tu esencia viajando en la eternidad.

NEGRA SOMBRA – Poema de Rosalía de Castro

Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pe dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida
no mesmo sol te me amostras
i eres a estrela que brila
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas;
si choran, es ti que choras
i es o marmurio do río
i es a noite, i es a aurora.

En todo estás e ti es todo
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.

MORIR DE LIBERTAD

Veinticinco días te han bastado. Has muerto de libertad. Has olido la fragancia de la vida de verdad.

Y nos has dejado solos, llenos de amor y amistad. Tus ojitos se han clavado en nuestra alma inmortal.

Logan, el gatito obeso, el que a veces olía mal. El que vivió sin vivir, el que casi sabía hablar.

¡Nos has dejado tan solos! Te has ido sin avisar… Has probado los manjares de vivir en libertad: las flores, los pajaritos, el césped acabado de regar.

Casi no has tenido tiempo, pero te supiste adaptar. Te hiciste el dueño del mundo, en nuestro amoroso hogar.

Querido gatito lindo, te has muerto de libertad. Y entre lágrimas te digo: ‘gracias por Ser y por Estar’.

Has cruzado el arcoíris sin sufrir, sin sollozar.

Mereces seguir viviendo por toda la eternidad entre suaves ronroneos, los que nos pudiste dar en esos poquitos días donde te aprendimos a amar.

LABUREANDO

He vivido con mi nieto unos días de película, hemos hecho tantas cosas que necesito escribirlas, no vaya a ser que mañana cuando Bruno me pregunte ¿te acuerdas, Labu, qué hacíamos, no recuerde ni mi nombre.

Tengo muy mala memoria, sólo recuerdo lo bueno, las cosas malas las borro, no alimento los incendios.

Hemos tocado el piano, hemos hecho el boquerón, hemos jugado a las cartas, y chutado algún balón.

Nos hemos muerto de risa, nadando sin ton ni son, hemos recogido fresas y hemos olido una flor.

Hemos tocado una rana, nos medimos y pesamos. Hemos contado algún cuento, nos hemos dado las manos para decirnos bajito lo mucho que nos amamos.

Y hemos cocido un pastel, de chocolate del bueno, que a ti no te gusta mucho, prefieres el chocolate de pequeños.

Y hemos visto ese castillo lleno de magia y piratas y hemos hecho una excursión, comiendo muchas patatas. A ti te gustan con kepchup, que no es muy saludable, pero da igual, querido nieto, las vacaciones están hechas para ser inolvidables.

Y has saltado y has brincado y has visto muchos dibujos y has comido cien galletas, de ésas que te gustan mucho.

Y has contado hasta quinientos mientras hablas por los codos. Y tu mamá con paciencia te lo responde todo.

Incansable eres, Brunito.Tan hermoso como el sol, con esos ojitos negros tan cargaditos de amor.

Y juegas al ajedrez, e improvisas al piano, si me dejo alguna cosa, me lo recuerdas, nieto amado, porque mientras tenga fuerzas continuaremos ‘labureando’.

La eternidad es un suspiro cuando Bruno viene a verme. Los gatos hacen la ola, las avispas desaparecen y los pajaritos cantan desde enero hasta diciembre.

TÚ CREAS LA REALIDAD

Entre olores de jazmín, de magnolia y azucena. Entre maullidos de gatos y tierra de diatomea.

Entre pimientos y uvas, tomates y berenjenas… tú creas la realidad aunque aún no te des cuenta.

Entre cantos de gorriones y de palomas torcaces, inhalando y espirando rezos, versos y paisajes.

Contemplo la maravilla y me inclino ante la magia de la vida.

Y creo mi realidad con absoluta certeza, las pruebas me las da Dios, yo no puedo meterlas en tu cabeza.

Tú tendrás que descubrirlas, si es que puedes, si es que quieres. Si te permites volar y dejarte de sandeces.

NO PUEDO TOMAR PARTIDO

No puedo tomar partido, no sé si es verdad o mentira. Yo solo creo en mi misma y en lo que mi alma me diga.

No puedo tomar partido por ti, por ése o aquél. Disfrazados de certezas todos convencen muy bien.

Andan los muy desalmados convenciendo al personal y lo que es blanco ahora es negro y lo recto, circular.

Pero yo no me lo trago, ya descubrí la estrategia, el lobo parece manso; el corderito, una bestia.

Nada es lo que parece, no sabes lo que es verdad, a la inteligencia, ahora, la llaman artificial.

Yo me quedo con la noche cuando se hace realidad, cuando canta la lechuza y el grillo deja de chirriar.

Me quedo con las mañanas, con las tardes de verano, con la sonrisa de Theo y las palabras de Bruno.

Me quedo con la alegría , con la fe y la confianza, me quedo con el amor, al fin sólo de eso se trata.

No quiero tomar partido mi corazón se volvería de hojalata.

SE DIVIDEN LOS MUNDOS

Se siente, se percibe, parece inevitable, los mundos se dividen y es del todo insondable.

Y no tiene remedio, no puedes hacer nada, testigos silenciosos, muchos seres sin alma.

Se dividen los mundos y tú eres el testigo. Llevamos mucho tiempo trabajando el camino.

Y no hay nada que hacer, solo  ser el testigo, porque cada camino es igualmente digno.

Recógete y observa, medita gentilmente, la gran tribulación progresa adecuadamente.

Y a ti te pillará sentado en la otra orilla, viendo cómo se cae este mundo de mentira.

Desde tu corazón, eleva tu frecuencia, da las gracias a Dios. Y observa allí a la vuelta el mundo que tú creas desde tu Ser divino. Respira muy profundo, el miedo es tu enemigo.

Suelta el control del ego, confía en el proceso, desde la eternidad y de espaldas al miedo, la nueva humanidad, avanza inexorable, se cuece con amor un futuro brillante.

EL AMOR ES LA CLAVE

Esa chispa divina que a todos nos define. Que nos hace ser uno con la eternidad.

La mónada de Dios que nos trajo a la tierra para juntos un día poder despertar.

El amor es la clave, el amor que nos une: al joven, al chiquito, al viejo, al animal.

El amor por la madre que nos da su cobijo, que alimenta tu cuerpo, que acompaña tu andar.

Amor por lo que somos. Aunque no lo recuerdes. Amor por ese alma que no puedes tocar.

Amor por el pasado, amor por el presente. Por todo lo vivido, por lo que te hizo llorar.

No quieras entenderlo, no le pongas palabras. Está en tu corazón, allí lo encontrarás.

En las noches oscuras, en el total silencio. Cuando no entiendas nada, allí aparecerá.

El amor es la clave y aunque no te des cuenta, despacito y sin prisa, lo haces realidad.

Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, y como Jesucristo también resucitarás.

ESA NECESIDAD DE CONTROL

«Que nadie padezca, que nadie sufra. Que lo pases siempre bien, que siempre estés bien cuidado.»

Maria Elena no soportaba el sufrimiento ajeno. Ni tampoco el propio. Pero el propio podía, más o menos, controlarlo. El ajeno se le escapaba de las manos y María Elena odiaba ver sufrir. Daba igual si se trataba de humanos, animales o plantas.

El dolor y María Elena eran incompatibles.

Y se esforzaba, a veces inútilmente, en tratar de hacerle la vida fácil a la gente. Pero, como es lógico, no siempre dependía de ella que los demás sufrieran o no.

Decían, los que creían conocerla, que María Elena, tenía una incontrolable necesidad de control. Pero ella que, a estas alturas de su vida, ya se conocía un poco, sabía que no se trataba solo de eso.

María Elena quería, necesitaba que todos fuesen felices, que nadie lo pasara mal, que las dificultades se superasen y que, como en las películas, hubiera siempre finales felices.

No sabía, la ingenua señora, que la vida no es una película romántica, sino una tragicomedia, un camino de aprendizaje que termina con la muerte y vuelve a empezar cuando volvemos a encarnar.

No recordaba, María Elena, que esta tercera dimensión se caracteriza por la constante oscilación entre caer y levantarse, entre errar y acertar, entre sufrir y gozar. Y que conseguir el equilibrio es uno de los objetivos de esta vida dual perfecta e imperfecta al mismo tiempo.

Era una misión imposible lo que pretendía María Elena y ella lo sabía, pero no se resignaba. No le gustaba nada observar y no actuar ante el sufrimiento, ya fuera físico o emocional. Ella tenía que intervenir y, muchas veces, su intervención no mejoraba las cosas y la perjudicaba a ella.

Pero daba igual, María Elena volvía, una y otra vez, a tropezar en la misma piedra y se metía en camisa de once varas aunque nadie se lo pidiese.

Así era ella: un huracán de utopía e idealismo. La auxiliadora que sale al rescate sin que nadie se lo pida. Un ego salvador que se siente feliz cuando cree que todo está en paz y equilibrio.

No se percata la ingenua María Elena que nada de eso depende de ella. Y que cada ser tiene su propio camino y una experiencia que vivir.

Ocúpate de ti, querida amiga. Vive y deja vivir.

NO SABEMOS NADA

Si lo que piensas, no es verdad. Si lo que dices, es mentira. Si sientes miedo al sentir, si actúas sin conciencia vida mía…

Si no sabes por dónde empezar, si empiezas de cero cada día. Si confundes el ser con el estar. Si no sabes quién eres todavía.

Si tienes miedo y no sabes porqué. Si te cansas de descifrar tu vida. Si crees que ya lo sabes, pero es al revés, porque no sabes nada de la vida.

Vas bien, hermano humano, vas muy bien. Se aprende del error, día tras día. Porque nada sabemos y es mejor. La vida te sorprende cada día.