INVIERNO AL SOL

Con una copa de vino, al sol de este mediodía,

agradeciendo al destino por la suave melodía

de este viento, de este frío, de este día de armonía.

Y no quiero nada más que estar en paz,

en silencio, en profunda soledad, contigo y con el misterio.

Agradeciendo a la vida, a Dios y a mi valentía,

hoy no puedo pedir más. Es más de lo quería.

Respetando los momentos, las distancias y los tiempos.

Visualizando el futuro lleno de discernimiento

y decretando el presente en perfecta conexión con mi alma,

con mi mente, con conciencia en expansión.

Con amor, con tolerancia, con templanza y esperanza.

Descubriendo cada día la profunda maravilla

de estar vivo en este tiempo, disfrutando de mi huerto,

de mis gatos, de mi vida, de mi amigo, de mis guías.

De ti que estás en tu línea de vida.

Hoy me paro y me recreo. La vida sólo es un juego.

PREFIERO LOS SILENCIOS

Prefiero los silencios, las palabras bonitas,

la sonrisa, los besos, las rosas y las margaritas.

Prefiero las noticias que me dan alegría,

los finales felices, la prosa, la poesía.

Prefiero que me digas que todo es muy perfecto…

que lo hemos hecho bien y todo está resuelto.

Prefiero las palabras que nos hablan de amor,

de ternura, misterio, de luz y compasión.

No quiero malos rollos, ni feas pesadillas,

no quiero hablar de guerras, de luchas, de mentiras…

Me cansé de los malos disfrazados de ardillas,

prefiero ser gusano metamorfoseando la vida.

Me prefiero contenta, feliz, comprometida,

sabiendo que hice bien aunque parezca mentira.

Respirando la paz, el amor, la armonía,

la gentil libertad de vivir esta vida,

durmiendo a pierna suelta sin una pesadilla.

Prefiero los silencios y escribir cada día y así,

sin darme cuenta, morirme en paz un día.

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UN HOMBRE BUENO

No hace ruido, habla poco.

Pasa muy inadvertido y es bastante reservado.

Metió la pata hasta el fondo, fue desleal y cruel.

Tocó el infierno y, entonces, quiso deshacerse de él.

Hemos caminado mucho, trabajamos el perdón,

practicamos la alegría y la sagrada compasión.

Eres bueno, delicado, sensitivo, enamorado,

amigo de los silencios, atento y siempre dispuesto.

Eres gentil, amoroso, tranquilo y respetuoso,

aprendiste la lección con absoluta pasión.

Y yo te amo y te bendigo y acompaño tu destino.

Cuando tú estás a mi lado, es más fácil el camino.

Generoso, introspectivo, seguro de su misión,

un hombre bueno y honesto que vive en mi corazón.

HORIZONTE

No soy tú ni tú eres yo. No te entiendo ni me entiendes.

No puedo opinar de ti, no quiero que tú lo intentes.

Pero somos parecidos, queremos que nos comprendan,

que abracen nuestros sentidos, que nos quieran y entretengan.

Somos faros desvalidos navegando en las tormentas,

miramos el horizonte y nunca damos la vuelta.

No soy tú, tú eres distinto y crees que lo que tú sientes

es lo único importante, tú eres un sueño en mi mente.

Uno soy, del Uno vengo, tú también vienes de ahí,

yo te siento diferente pero eres igual a mi.

Nos unifica la vida, el universo perfecto,

somos el polvo de estrellas, disfrazados de esperpentos.

El horizonte te espera y a mí ya me está esperando.

Si vamos hacia él unidos se nos hará menos largo.

ENTRE RIMAS Y SUEÑOS

Eres fuente perpetua cuando estás en tu centro,

conectada a tu esencia, en total gratitud.

No se apaga tu fuego, no se secan tus aguas,

el viento es tu elemento, la tierra tu virtud.

Y estás en el camino del verso y de la idea,

de la prosa amorosa y la poesía perpetua.

Porque Dios te la dicta al oído mientras rezas,

cuando pides ayuda al sol y a las estrellas.

Y ya no tienes miedo y te sientes completa

y conoces la causa y el efecto es consecuencia

de tantas madrugadas despierta entre tinieblas

cuando sin saber nada, sabías que eras ella.

La mujer que de noche remienda tus costuras

y de día te mira y resuelve tus dudas.

Eres fuente de amor, de tierra prometida

y estás en esa flor que perfuma tus días.

Entre rimas y sueños vas pasando la vida

y yo a ti te bendigo María Asunción querida.

SE LE LLAMA MEDITAR

Y sin darle muchas vueltas, te sientas, cruzas las piernas, cierras los ojos, respiras, pones recta la columna y dejas que fluya la vida.

Y aunque sientas resistencia o te de mucha pereza, insiste, cierra los ojos, no hagas caso a tu cabeza.

Respira entonces de nuevo y lo vuelves a intentar, un día será un minuto y otro una eternidad.

Te acostumbrarás de prisa, es cuestión de practicar, al principio será raro, al final te encantará.

Se te pasará el enfado, querrás dejar de pensar y la mente se hará a un lado hasta que se rendirá.

Y rebajarás la ira y dominarás la rabia y tendrás mejor humor y más unión con tu alma.

Y dormirás como un niño, mejorará tu salud, y el corazón al latir te querrá dar un abrazo por ayudarlo a sentir.

Nunca más estarás triste, descubrirás la virtud de ser gentil, amoroso, compasivo y generoso.

Se le llama meditar, es fácil, té va a gustar, no te costará dinero y hasta que te puede curar.

Sólo tienes que empezar…y un día sin darte cuenta, ya no lo querrás dejar.

Se le llama meditar.

HAZLE UN RESET A TU VIDA

Cada día, antes de que empiece el espectáculo, antes de hablar, comer o cagar, antes de salir corriendo a trabajar. Antes enfadarte y pelear, antes de rezar y comulgar, antes de hacer el amor o de empezar a cocinar…

Cada día, antes de disfrutar de la fiesta de la vida, hazle un reset y respira.

Respira hasta el fondo y limpia los conductos de tu existencia. Sácale brillo a tu mente y déjala en stand by.

Reinicia tu vida para que, como ese niño recién nacido, vuelva al inicio, vuelva al origen, se haga Uno con el Todo. Se oxigene y recomponga. Se reactive.

Cada día, desconecta del bullicio, del miedo, del caos de la mente, de los problemas, de las emociones no resueltas, de tu cabecita loca, de todas tus estrategias.

Cada día, mírate como tú eres, desnuda, sin pertenencias, con el corazón abierto, sin miedo a las consecuencias.

Vacío de contenido podrás llenarte de presencia y empezarás bien el día, con libertad y gentileza.

Con la ternura de un niño, con el amor de una madre, con el Amor que es tu esencia y se esconde en ese traje que te pones cada día para salir de viaje.

Hazle un reset a tu vida, ve ligero de equipaje.

EN ESA ZONA INTERMEDIA

En esa zona intermedia entre el hacer y el no hacer,

entre el decir y el callar, entre el dolor y el placer.

Donde la mente se pierde, donde bailas sin bailar,

dónde es mejor que te pares y que observes sin juzgar.

En esa zona intermedia donde nadie te enseñó

si era mejor estar quieto o saltar como un león.

Donde sufrir ya no sirve, donde eres un campeón,

porque saltas al vacío sin miedo a darte un morrón.

Donde solo la confianza te muestra lo que es verdad.

Donde sola ante el peligro, ves que no hay peligro ya.

¡Porque todo es tan perfecto…! Y está todo en su lugar,

en ese lugar que un día elegiste al encarnar.

En esa zona intermedia sé que estoy donde hay que estar

y el miedo no me da miedo aunque me quiera asustar..

Porque vivir es un juego y tenemos que jugar.

Porque estamos aprendiendo. Porque el amor me da paz.

Porque Dios nos acompaña desde el principio al final.

INFINITA GRATITUD

Gratitud es lo que siento cuando te veo pequeño. Tan sumamente vulnerable y a la vez tan inmensamente poderoso.

Gratitud hacia la vida que me permite conocerte. Celebrar tu encarnación y Ser uno en el presente.

Gratitud y confianza porque eres imponente. Porque tu vida es sagrada como lo será mi muerte.

Gratitud porque en el alma siento una inmensa alegría, porque todo es tan perfecto como la noche y el día.

Gratitud y muchas ganas de reírme con tu risa, de llorar cuando haga falta, de llenarte de caricias.

Gratitud nieto querido, hijo de mi amada hija. Gratitud por el presente que creamos cada día.

Hoy mi corazón se alegra y mis arrugas se achican, hoy Dios mismo se ha hecho carne y amo un poco más la vida.

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Y PARIRÁS CON DOLOR

El mejor día de tu vida es ese en el que te abres a la vida. Cuando tu panza se agranda y tu vientre se dilata.

Cuando no cuentas las horas, la eternidad te acompaña. Cuando estás pariendo un hijo, directo de tus entrañas.

Y parirás con dolor, como te cuenta la Biblia, para que vayas sabiendo cómo las gasta la vida…

Y te romperás entera, se te saltarán las lágrimas y no querrás ver a nadie y querrás darle las gracias:

A ese hijo de tu vientre, a esa sangre de tu sangre, a ese angelito del cielo que hoy alegra tu casa.

Porque el dolor de tu parto, cuando le has visto la cara, se desvanece de golpe y ya no recuerdas nada.

Porque dar a luz a un hijo, no lo podrás explicar, tendrás que experimentarlo y no lo podrás contar, porque dar a luz a un hijo, es tocar la eternidad.