EL DIA DEL NO TIEMPO

El día del no tiempo debería ser cada día. Sin tiempo. Sin horarios, sin noches y sin días.

El día en que la vida es eterna, infinita. Y donde cada gesto se convierte en caricia.

El día del no tiempo es un sueño, una utopía. El deseo cumplido, la ilusión compartida.

El día en el que todos reímos con la risa de ese niño que fuimos y perdimos de vista.

Y no hay dolor, ni guerras. Y no hay enfermedad y no hay traición ni engaños, ni fiestas de guardar.

El día del no tiempo, es por siempre jamás, la conciencia infinita, la luz, la libertad. El Amor que nos une con cada Ser inmortal.

DESDE EL COSMOS INFINITO

Me miras desde tus ojos ávidos de aprenderlo todo. Y no te pierdes detalle. Eres un sabio curioso.

Parlanchín de medio metro, con voz de niño de coro. Tú contestas tus preguntas, tú te lo respondes todo.

Eres listo, inteligente. Curioso y extrovertido. Pero te quedas callado, recordando el paraíso.

Y es entonces cuando siento que no eres sólo un niño. Que tu alma viene de muy lejos, que has hecho mucho camino.

Que tú y yo nos conocemos desde el cosmos infinito.

PLANES

Planes, planes y más planes. Necesito planear para vivir el presente sin tenerlo que pensar.

Planear los buenos ratos, planear y planear, para poder ir llevando esta loca dualidad.

Y mientras yo tenga planeas que me hagan disfrutar, no pensaré en el futuro ni en lo que pueda pasar.

Dejaré de echar de menos, te dejaré de extrañar y seguiré haciendo planes, hasta que me canse de planear.

Planes para cada día, planes para cada hora. Planes para aligerar la carga de esta corta vida loca.

Planes, planes y más planes. Mientras pueda planear, no tendré miedo a la muerte, la quiero hacer esperar.

Que no me pille sin planes, que se haga de rogar. Hoy no te tengo en mi mente, no te voy a planear.

Mejor te esperas un rato, antes de venirme a buscar.

Mientras tanto tengo planes y no los voy a cambiar.

EL HILO ROJO

Un invisible hilo rojo une nuestros corazones. No podemos deshacerlo, está tejido con amor desde hace eones.

Y es más fuerte que nuestra voluntad, más grande que nuestra mente. A fuego desde la conciencia maneja nuestras emociones.

Y es verdad que muchas veces se nos puede atragantar, se convierte en una espina muy difícil de tragar.

Transita por nuestra vida, se hace grande y quiere estar, necesita que lo veas, aunque no quieras mirar.

Nos ata de una manera difícil de desatar y hasta el día en que te mueras, el hilo se hará notar.

Porque es más fuerte que tú, porque se enredó en tu alma, porque proviene de ti, porque nació en tus entrañas.

Desde el día en que encarnaste hasta tu último suspiro, el hilo de seda rojo seguirá estando contigo, recordándote que siempre y para siempre somos UNO, hijo mío.

VUELVE AL SER

Transitar por esta vida es una gran aventura. No tiene nada de serio, es más bien una locura.

Pero desde bien pequeños nos enseñan que la vida es algo muy de mayores, de obligaciones, de prisas y de muchas prohibiciones y pocas risas.

Aprendemos los vocablos, los números, las maravillas que hacen que éste, nuestro mundo, sea una cosa magnífica.

Nos enseñan a leer, a escribir, a aprender cosas, olvidándonos de Ser quién somos, por designación divina.

Y así, sin reconocernos, transitamos por la vida, celebrando cumpleaños, acumulando experiencias.

Respiramos y comemos, estudiamos, trabajamos, algunos se reproducen, morimos, nos enfermamos.

Y van pasando los días, las horas, todos los años, sin saber a qué vivimos, sin recordar qué buscamos.

¿La felicidad? ¿La suerte? ¿El amor? ¿Ese trabajo qué te hará ser más feliz? ¿Las vacaciones? ¿El descanso? …de una vida sin sentido llena de miedo y engaño.

Volver al Ser, a la Fuente, poder ir contracorriente, sintiéndonos poderosos, disfrutando del presente.

Espíritus amorosos, recordando que vinimos por nuestro libre albedrío a sanar y a ser Amor y a derrochar mucho humor.

Risas, sueños, ilusiones, juegos, bailes y canciones. Y da igual si hoy es verano o invierno, si es de día o es de noche. Cierra los ojos, respira, sé la Luz del mediodía que alumbra cada rincón de esta santa encarnación.

Vuelve al Ser, querido humano y hazte Uno con tu hermano.

SOY UN SOL

Soy un sol y se me olvida y de pronto me hago luna y ya no brillo de día.

Soy un sol, con eso basta, sólo hay que iluminar. Porque el sol no hace preguntas. Él brilla, brilla y ya está.

Soy un sol grande y caliente, brillante como el que más. Inmenso, resplandeciente, el sol de mi libertad.

Más sin embargo, esta noche, la luna se hace notar, le ha robado luz al astro y cree que lo apagará.

¡Qué ingenua!¡Qué displicente! Cree que lo conseguirá. El sol es incandescente. Nadie lo puede apagar.

¡Ríndete, querida luna! Ya cumpliste tu misión. Ya me cuidaste en la cuna, ahora brillo, soy un sol y ya no te necesito para cumplir mi misión.

A VECES NOS OLVIDAMOS

A veces nos olvidamos, inmersos en el día a día, entre comidas, trabajos, familia, idas y venidas…

A veces nos olvidamos de que somos maravilla. Que elegimos encarnar y experimentar la vida.

Y a veces, o casi siempre, nos perdemos en la fantasía de creer que lo que vemos es verdad, cuando es mentira.

Y es que a veces, nos enoja lo que diga la vecina, lo que te haga ese amigo, lo que tu mente imagina. Y te crees el personaje y con él te identificas. Y te la pasas pensando, como si eso fuera la vida.

A veces nos olvidamos de que somos esa chispita de luz que quiso ser hombre y amar hasta sus cenizas.

TOMÁNDOME UN CAFÉ

Yo no sé cómo será esa quinta dimensión de la que hablan los sabios y espera mi corazón.

Intuyo que será dulce, fácil y muy abundante. Que todo costará poco, sin demasiado oleaje.

La imagino delicada, sin muchas curvas, ni baches. Dulce como las mañanas, serena como las noches.

La vislumbro enamorada de las flores, de los pájaros. Suave, tierna, perfumada. Rodeada de colores claros.

Así siento yo que es, así me quiero yo ver, sin demasiados impulsos y tomándome un café.

ESA NECESIDAD DE CARIÑO

De mil maneras, de cien mil formas, del derecho y del revés, de arriba a abajo. Sin querer y queriendo, sin darnos cuenta. A propósito, de reojo. Sin darle vueltas.

Por la mañana y la noche, a todas horas. Disimulando o a posta, de cualquier forma. A los gritos, a los llantos, en voz bajita. Volviéndonos invisibles, muertos de risa.

Todos buscamos cariño , aún sin saberlo. Sin decirlo, sin notarlo. Sin pretenderlo. El cariño que de niños no recibimos, el cariño que de adultos mal lo pedimos.

Y puedes no darte cuenta o ser consciente. Puedes volver a empezar y hacerlo presente. Intentar disimularlo y disfrazarte de adulto seguro y recto, de maestro importante.

Da igual porque de repente, sin pretenderlo, aparece ese bebé demandante y tierno, que patalea en silencio, tiene rabietas bajo una barba gigante y arrugas viejas.

Del derecho, del revés, cual marionetas, vamos pidiendo cariño, haciendo muecas.

AYER, HOY, MAÑANA

Lo mismo y lo contrario y vuelta a empezar.

Juego a la dialéctica, me gusta jugar.

Defiendo las causas que vienen y van.

Digo lo que pienso, siento mucho más.

No entiendo, ni entiendo tanta efusividad.

Me aparto, me encierro y los dejo hablar.

Se reinicia el juego. Volviendo a empezar.

Ellos saben mucho. Tú no sabes ná.

Ayer, hoy, mañana. Y vuelta a empezar.