He vivido con mi nieto unos días de película, hemos hecho tantas cosas que necesito escribirlas, no vaya a ser que mañana cuando Bruno me pregunte ¿te acuerdas, Labu, qué hacíamos, no recuerde ni mi nombre.
Tengo muy mala memoria, sólo recuerdo lo bueno, las cosas malas las borro, no alimento los incendios.
Hemos tocado el piano, hemos hecho el boquerón, hemos jugado a las cartas, y chutado algún balón.
Nos hemos muerto de risa, nadando sin ton ni son, hemos recogido fresas y hemos olido una flor.
Hemos tocado una rana, nos medimos y pesamos. Hemos contado algún cuento, nos hemos dado las manos para decirnos bajito lo mucho que nos amamos.
Y hemos cocido un pastel, de chocolate del bueno, que a ti no te gusta mucho, prefieres el chocolate de pequeños.
Y hemos visto ese castillo lleno de magia y piratas y hemos hecho una excursión, comiendo muchas patatas. A ti te gustan con kepchup, que no es muy saludable, pero da igual, querido nieto, las vacaciones están hechas para ser inolvidables.
Y has saltado y has brincado y has visto muchos dibujos y has comido cien galletas, de ésas que te gustan mucho.
Y has contado hasta quinientos mientras hablas por los codos. Y tu mamá con paciencia te lo responde todo.
Incansable eres, Brunito.Tan hermoso como el sol, con esos ojitos negros tan cargaditos de amor.
Y juegas al ajedrez, e improvisas al piano, si me dejo alguna cosa, me lo recuerdas, nieto amado, porque mientras tenga fuerzas continuaremos ‘labureando’.
La eternidad es un suspiro cuando Bruno viene a verme. Los gatos hacen la ola, las avispas desaparecen y los pajaritos cantan desde enero hasta diciembre.