EL AMOR TODO LO PUEDE

El amor todo lo puede, el amor todo lo supera

El amor mueve montañas y crea mundos y atraviesa los océanos más profundos.

Pero no te confundas. No es el amor romántico, infantil, hollywoodiano.

No es ese amor de película, lleno de lugares comunes y frases hechas.

No es un amor ridículo, imposible, idealizado.

Es un amor que se alimenta cada día, con la atención plena, la dedicación absoluta, el cuidado esmerado.

Es un amor que supera lo imposible, que perdona lo imperdonable, que trasciende lo inaccesible

Es un amor que emana de tu Ser Superior y que conecta con el fractal de Dios al que perteneces

Es el amor universal, eterno, incondicional…Que se ama a si mismo

Que se respeta a si mismo. Que se fecunda a si mismo. Que se crea a si mismo

Es el amor del principio y del final.

Es el AMOR que destruye la dualidad y construye la realidad

Es el amor que todo lo contiene y al que todos regresamos.

Porque sólo somos eso, hermanos:

Amor y Amor y Amor.

EL CLAN

Era pequeña la barca, de remos anchos y largos, nos llevaba de paseo las mañanas de verano.

Vivimos mil aventuras los primos más resalados, no teníamos amarguras, solo risas, chistes y muchos abrazos.

En el clan cabíamos todos, los gordos y los delgados, los que sabían nadar y los que mirábamos para otro lado, buscando lo que perdíamos en ese mar tan salado.

La laguna era chiquita, pero para aquellos niños parecía un mar enorme lleno de aventuras bonitas.

Lo pasábamos de fábula en el mar torrevejense, mi tio hacia el caldero, y cocía un pulpo maloliente.

Y las risas de mi madre se oían hasta Orihuela, mi primo contaba chistes y se metía con mi abuela.

El clan se llevó los sueños de adolescencia y niñez, hoy nos quedan los recuerdos y las ganas de volver.

EL PARÉNTESIS DEL SER : RESURRECCIÓN

María Elena había muerto y vuelto a nacer. Ya conocía la experiencia de morir y no le daba miedo volver a pasar por ella. También sabía lo que era nacer en un cuerpo que, tarde o temprano tendría que abandona. Pero, aún y así, decidió que valía la pena repetir la experiencia y se dispuso a reencarnar en un cuerpo, la fría tarde de febrero allá por el siglo pasado.

Su madre estaba ansiosa por verle la cara (por aquel entonces no existían las ecografías 3D) y así llegó al mundo de nuevo, para seguir experimentando la maravillosa aventura de conocerse a sí misma.

Nunca nos acabamos de conocer del todo, pensó María Elena, la tarde que cumplió 90 años. Pero una cosa había aprendido: era la dueña de su vida. La responsable de su felicidad, la soberana de su salud y de su casa. La Labu amorosa de una gran familia 💕 que había aprendido a perdonar los agravios y a superar los problemas.

María Elena cumplía 90 años esa tarde, rodeada de sus nietos, de sus hijas y de su compañero de vida y esa reunión había valido todas las reencarnaciones.

Y María Elena entendió entonces para qué había vuelto a nacer.

VAN CAYENDO

Como moscas van cayendo, y no quiero ser ingenua, todos iremos muriendo, eso lo sabe cualquiera.

No obstante es muy inquietante, resulta muy impactante ver que la gente se muere, ver su decadencia galopante.

Y dirán que es ley de vida, que siempre se muere gente, pero sospecho que ahora es mucho más evidente.

Que les metieron el miedo inoculado en la mente y al mismo tiempo el veneno que inventaron esta gente.

Robaron su voluntad, destrozaron su presente, les cortaron los caminos y se tiraron del puente.

Y empezaron a mostrarse cual conejito de indias, ¿Dónde hay ahora que pincharse, para ir a la oficina?

Y si me voy en avión, ¡Venga, me pincho un montón!

Y marcados, controlados, y muy bien inoculados, todos ahora van cayendo camino del cementerio.

Y yo sólo lo contemplo, sin hacer mucho aspaviento, tenemos libre albedrío, cada cual elige su destino.

EL SUFRIMIENTO ES OPCIONAL

Dicen que el dolor es inevitable pero que el sufrimiento es opcional.

Que uno se produce en el cuerpo y el otro se instala en la mente.

Y mientras el primero un día desaparece cuando el cuerpo ya no duele, el segundo echa raíces y va engordando alimentándose de ti sin miramientos

El sufrimiento es egoísta y vanidoso. Su razón de ser es su propia existencia. Engreído, alardea de sí mismo y se vanagloria por ser el centro de tu mente y ocupar todo tu tiempo.

El sufrimiento es un egregor que te invade y parasita. Un monstruo que quiere darte pena y te baja la vibración.

El sufrimiento es una pérdida de tiempo. No conduce a ningún sitio, no encuentra soluciones, no sirve para nada.

El sufrimiento es más doloroso que cualquier dolor…

La buena noticia es que sólo de ti depende acabar con él.

No existen analgésicos, ni píldoras milagrosas. Podrás disfrazarlo, dormirlo, intentar engañarlo…hasta que le plantes cara y le enseñes su dolor. Hasta que lo abraces tanto que lo mates con tu amor.

JULIETA

Dicen que los animales no hablan, será que no te conocen, tu tienes pico de oro, sabes pedir, te quejas, me hablas a tu modo.

Con tus maullidos agudos, intensos, llenos de tonos. Me pides agua, comida, arrumacos, todo es poco.

Eres la protagonista, celosa de mis caricias. No te gusta compartir, ni siquiera con Margarita.

Y no te gustan los gatos, prefieres a los humanos, eres rechoncha, blanquita, pequeñita y peludita.

Estornudas y vomitas y te limpias las patitas, eres una gata atípica.

Eres divina y ahora que ya estás viejita, te doy las gracias mi gata, por vivir en esta casa y llenarnos de alegría, de pelos y de poesía

ESA PUBLICIDAD…

Esa publicidad que te ayuda para todo, igual te quita los flatos que te libera del moho.

Al mismo tiempo te invitan a comer pura basura, mientras te salvan la vida con la píldora oportuna.

Y todo bien mezcladito, para que no te confundas, cómprate la solución, primero hínchate de azúcar.

Helados, comida procesada, bebidas edulcoradas, alcohol, tabaco, y toda clase de locuras

Publicidad vergonzosa, manipulación perversa, te venden la solución los mismos que te envenenan.

Y todo bien aliñado, condimentado con música, con colores y canciones, hasta con niños de cuna.

Y tú te lo tragas todo, con tu mente reptiliana, y vas entrando en su lodo de la noche a la mañana.

Y te compras el ungüento para parecer más joven, y te das el lilimento para aliviar tus dolores.

Nadie anuncia vida sana, ni comida de verdad, ni silencio, ni ejercicio, así es la publicidad.

Y así, despacio y sin pausa, con astucia y estrategia, cada día se hace rica la fabulosa industria farmacéutica.

Cómo decían en la tele de los 80: ¿Por qué será?

RESILENCIA

Nuestra capacidad de adaptación es ilimitada. Pareciera que no pudiéramos superar los embistes de la vida, las enfermedades, las malas rachas, sin embargo tenemos una asombrosa resilencia y nuestra memoria se desvanece para seguir adelante olvidando los malos momentos.

Somos animales que se adaptan a su entorno. Es nuestro mecanismo de defensa para seguir adelante.

Curiosamente nos olvidamos pronto de las dificultades, a pesar de que mientras estamos en ellas, nos parezcan eternas.

Somos resilentes, somos adaptativos, somos unos bichos muy interesantes.

VIVIR ENREDADOS

Mi generación no tiene joroba. No camina por la calle con la cabeza agachada. Mi generación mira de frente.

Teníamos más libertad a pesar de haber nacido en una dictadura. Podíamos salir de casa sin que nadie supiera nuestra ubicación.

No teníamos necesidad de estar en contacto permanente con nadie. Ni estábamos continuamente mirando una pantalla mientras íbamos en metro o en autobús.

No atendíamos el teléfono en cualquier lugar y a cualquier hora.

Disfrutábamos de nuestra intimidad sin exponernos a las redes sociales. Compartíamos las fotos de los viajes y la música en los cassettes y tocadiscos.

Nuestra generación no tenía internet y buscaba las direcciones en los mapas y los sinónimos en los diccionarios.

No consumíamos series interminables, íbamos a ver películas en cinemascope sin ruidosas palomitas, a lo sumo comíamos pipas en los cines de verano y bocatas de tortilla con coca-cola.

Mi generación no utilizaba el móvil para distraer a sus hijos en los restaurantes, ni se ponía auriculares para caminar por la calle desconectados del resto de seres humanos.

Mi generación se llamaba por teléfono y no se veía la cara, como la de mis padres se enviaba telegramas y cartas, sin escucharse la voz.

Las ciencias adelantan y los seres humanos a los de mi generación cada día les parecen menos humanos.

Será porque, como siempre, las generaciones nunca se comprenden. A pesar de que todas ellas buscan siempre lo mismo: cariño, atención, comprensión, empatía…amor y solo amor.

LOS NIÑOS DE LA NUEVA HUMANIDAD

Érase una vez un niño que vino de las estrellas a jugar a los gigantes, a cantar canciones tiernas.

Un niñito sabio y grande, dulce, serio, listo, bello. Un niño que te llevaba a tocar con él el cielo.

Érase una vez un niño que hablaba y hacía subir el pan, igual cantaba una nana, que bailaba el cha, cha, cha

Era un niño diferente, inteligente y valiente. Pequeñito, extrovertido, divertido, extraterrestre.

Érase un niño arcoiris, o mejor diamante puro, con él el mundo es mejor, con él crees en el futuro.

Benditos sean los niños que están llegando a este mundo. Son la sal y son la tierra, son el aire, el fuego, el mar.

Son la esperanza perpetua en un mundo de verdad, donde el amor siempre reina y la paz y la bondad.

Donde no existen las guerras, donde ya no hay más maldad, donde los niños del mundo pueden cantar y bailar y construir todos juntos nuestra nueva humanidad.