Se llegarán a encontrar nuestros mundos paralelos. El aceite con el agua, el huevo con la castaña.
Venimos del mismo sitio aunque no nos lo parezca, pero ahora mismo caminamos en direcciones opuestas.
Se llegarán a encontrar los corazones amados, nos hemos dado la espalda por cuestiones de frecuencia.
Pero el amor que nos une, atraviesa los barrancos y aunque tú ahora lo dudes, jamás soltaré tu mano.
Pero tengo que alejarme, mi corazón no es de piedra y no soporta el dolor gratuito y sin conciencia.
Lo que yo sé no te importa, lo que pienso te da grima, cuando hablo, la urticaria se contagia y te lastima.
¡Siento tanto el desencuentro! No entiendo la hipocresía, si callo me salen granos, si hablo me trago las espinas…
Y sé que me quieres mucho y que yo a ti, ni te imaginas…por eso sangre de mi sangre, compro billete de ida.
Te espero la otra frecuencia, donde no haya interferencias, y podamos, sin recelos, siempre celebrar la vida.