ENTRE RIMAS Y SUEÑOS

Eres fuente perpetua cuando estás en tu centro,

conectada a tu esencia, en total gratitud.

No se apaga tu fuego, no se secan tus aguas,

el viento es tu elemento, la tierra tu virtud.

Y estás en el camino del verso y de la idea,

de la prosa amorosa y la poesía perpetua.

Porque Dios te la dicta al oído mientras rezas,

cuando pides ayuda al sol y a las estrellas.

Y ya no tienes miedo y te sientes completa

y conoces la causa y el efecto es consecuencia

de tantas madrugadas despierta entre tinieblas

cuando sin saber nada, sabías que eras ella.

La mujer que de noche remienda tus costuras

y de día te mira y resuelve tus dudas.

Eres fuente de amor, de tierra prometida

y estás en esa flor que perfuma tus días.

Entre rimas y sueños vas pasando la vida

y yo a ti te bendigo María Asunción querida.

SE LE LLAMA MEDITAR

Y sin darle muchas vueltas, te sientas, cruzas las piernas, cierras los ojos, respiras, pones recta la columna y dejas que fluya la vida.

Y aunque sientas resistencia o te de mucha pereza, insiste, cierra los ojos, no hagas caso a tu cabeza.

Respira entonces de nuevo y lo vuelves a intentar, un día será un minuto y otro una eternidad.

Te acostumbrarás de prisa, es cuestión de practicar, al principio será raro, al final te encantará.

Se te pasará el enfado, querrás dejar de pensar y la mente se hará a un lado hasta que se rendirá.

Y rebajarás la ira y dominarás la rabia y tendrás mejor humor y más unión con tu alma.

Y dormirás como un niño, mejorará tu salud, y el corazón al latir te querrá dar un abrazo por ayudarlo a sentir.

Nunca más estarás triste, descubrirás la virtud de ser gentil, amoroso, compasivo y generoso.

Se le llama meditar, es fácil, té va a gustar, no te costará dinero y hasta que te puede curar.

Sólo tienes que empezar…y un día sin darte cuenta, ya no lo querrás dejar.

Se le llama meditar.

HAZLE UN RESET A TU VIDA

Cada día, antes de que empiece el espectáculo, antes de hablar, comer o cagar, antes de salir corriendo a trabajar. Antes enfadarte y pelear, antes de rezar y comulgar, antes de hacer el amor o de empezar a cocinar…

Cada día, antes de disfrutar de la fiesta de la vida, hazle un reset y respira.

Respira hasta el fondo y limpia los conductos de tu existencia. Sácale brillo a tu mente y déjala en stand by.

Reinicia tu vida para que, como ese niño recién nacido, vuelva al inicio, vuelva al origen, se haga Uno con el Todo. Se oxigene y recomponga. Se reactive.

Cada día, desconecta del bullicio, del miedo, del caos de la mente, de los problemas, de las emociones no resueltas, de tu cabecita loca, de todas tus estrategias.

Cada día, mírate como tú eres, desnuda, sin pertenencias, con el corazón abierto, sin miedo a las consecuencias.

Vacío de contenido podrás llenarte de presencia y empezarás bien el día, con libertad y gentileza.

Con la ternura de un niño, con el amor de una madre, con el Amor que es tu esencia y se esconde en ese traje que te pones cada día para salir de viaje.

Hazle un reset a tu vida, ve ligero de equipaje.

EN ESA ZONA INTERMEDIA

En esa zona intermedia entre el hacer y el no hacer,

entre el decir y el callar, entre el dolor y el placer.

Donde la mente se pierde, donde bailas sin bailar,

dónde es mejor que te pares y que observes sin juzgar.

En esa zona intermedia donde nadie te enseñó

si era mejor estar quieto o saltar como un león.

Donde sufrir ya no sirve, donde eres un campeón,

porque saltas al vacío sin miedo a darte un morrón.

Donde solo la confianza te muestra lo que es verdad.

Donde sola ante el peligro, ves que no hay peligro ya.

¡Porque todo es tan perfecto…! Y está todo en su lugar,

en ese lugar que un día elegiste al encarnar.

En esa zona intermedia sé que estoy donde hay que estar

y el miedo no me da miedo aunque me quiera asustar..

Porque vivir es un juego y tenemos que jugar.

Porque estamos aprendiendo. Porque el amor me da paz.

Porque Dios nos acompaña desde el principio al final.

INFINITA GRATITUD

Gratitud es lo que siento cuando te veo pequeño. Tan sumamente vulnerable y a la vez tan inmensamente poderoso.

Gratitud hacia la vida que me permite conocerte. Celebrar tu encarnación y Ser uno en el presente.

Gratitud y confianza porque eres imponente. Porque tu vida es sagrada como lo será mi muerte.

Gratitud porque en el alma siento una inmensa alegría, porque todo es tan perfecto como la noche y el día.

Gratitud y muchas ganas de reírme con tu risa, de llorar cuando haga falta, de llenarte de caricias.

Gratitud nieto querido, hijo de mi amada hija. Gratitud por el presente que creamos cada día.

Hoy mi corazón se alegra y mis arrugas se achican, hoy Dios mismo se ha hecho carne y amo un poco más la vida.

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Y PARIRÁS CON DOLOR

El mejor día de tu vida es ese en el que te abres a la vida. Cuando tu panza se agranda y tu vientre se dilata.

Cuando no cuentas las horas, la eternidad te acompaña. Cuando estás pariendo un hijo, directo de tus entrañas.

Y parirás con dolor, como te cuenta la Biblia, para que vayas sabiendo cómo las gasta la vida…

Y te romperás entera, se te saltarán las lágrimas y no querrás ver a nadie y querrás darle las gracias:

A ese hijo de tu vientre, a esa sangre de tu sangre, a ese angelito del cielo que hoy alegra tu casa.

Porque el dolor de tu parto, cuando le has visto la cara, se desvanece de golpe y ya no recuerdas nada.

Porque dar a luz a un hijo, no lo podrás explicar, tendrás que experimentarlo y no lo podrás contar, porque dar a luz a un hijo, es tocar la eternidad.

SI NO PIENSO, TAMBIÉN EXISTO

Desde que Descartes dicen que dijo ‘pienso, luego existo’ y el racionalismo lo inundó todo, andamos con la cabeza por bandera, dando tumbos entre lo que hoy es una certeza científica y mañana deja de serlo. Dicen que en eso se basa el método científico: en mejorar, contrastar y cambiar, si es necesario, lo que ayer era casi un dogma de fe.

Esa forma de pensar y actuar, nos deja huérfanos de algo tan fundamental como nuestro sexto sentido; esa poderosa intuición, denostada por la ciencia, hasta hace poco. Digo esto, porque cada vez más muchos científicos se están dando cuenta de que, al contrario de lo que decía Descartes, no es únicamente el pensamiento lo que nos define como seres humanos.

Somos seres multidimensionales, seres espirituales, seres inmortales, seres encarnados en un cuerpo que piensa y experimenta emociones. Que tiene sentimientos, que siente físicamente, que efectivamente es un perfecto mecanismo vivo, pero que no es solo eso.

Cada vez más seres, incluso los más cientificistas, se están dando cuenta de que no sólo somos una mente pensante y un cuerpo viviente; somos también un espíritu, o mejor dicho, somos fundamentalmente un maravilloso espíritu con capacidades infinitas e impensables por esa mente concreta que definió Descartes.

Desgraciadamente, definirse como un ser espiritual viviendo una experiencia material, no está de moda todavía y choca con el materialismo que hemos mamado los seres humanos desde Descartes. Además la palabra «espiritual» todavía tiene connotaciones religiosas. La religión, cualquiera de ellas, es otra forma de poder que ha sometido al hombre desde su nacimiento. Creando jerarquías, culpas, dogmas y castigos para controlarnos. La espiritualidad nada tiene que ver con la religión.

La espiritualidad devuelve al ser humano su poder como ser creador, conectado a la fuente creadora, a esa chispa divina de la que procede. La espiritualidad te acerca a Dios, a dios como concepto creador, como principio primero y te permite desarrollar la compasión, el amor, la bondad, la gentileza, la empatía, la generosidad. Cualidades que tenemos todos los seres humanos y yo diría que todos los seres vivos y que, desafortunadamente, no desarrollamos tanto como deberíamos.

Somos seres espirituales y esa condición nos libera del miedo a la muerte y nos conecta con el amor que somos. Te invito a pensarlo desde tu mente racional y limitada. Expande tu mente, conecta con tu corazón. Y disfruta de tu condición de Ser espiritual.

UNA VIDA NUEVA

Es motivo de alegría y enorme satisfacción que una vida se abra paso en esta bendita dimensión.

Y damos la bienvenida a ese bello y tierno ser, que más temprano que tarde pronto veremos nacer.

Estamos todos ansiosos, el niño se lo merece, ha sido muy deseado desde mayo hasta diciembre.

Así que Theo de mi alma, cuando a ti te vaya bien, asoma la cabecita y regálanos tu Ser.

Aquí te daremos mimos, te cantaremos canciones, y jugando al pillo, pillo recolectaremos flores.

Tu mami te dará teta, tu papá miles de besos y los demás bailaremos al compás de tus deseos.

Te espera la nueva era, un nuevo renacimiento, y miles de bendiciones para que estés muy contento.

Bienvenido nieto bello, gracias por estar aquí, ya verás que en este mundo muy feliz  vas a vivir.

DONDE HABITA EL ESPÍRITU

Más allá de la física, en esa metafísica que estudié hace ya tiempo y jamás entendí.

Lejos de los conceptos, de los procedimientos, complicados y exentos de amor al buen saber.

Más allá de la idea que ronda en tu cabeza, lejos de la materia, dentro del corazón…

Hallarás la respuesta a todas las preguntas que te hiciste de niño y nadie respondió.

Más allá del examen, del papel y el bolígrafo, más allá del abismo,  del absurdo control.

Te verás a ti mismo, tranquilo y responsable, seguro del camino que lleva a tu misión.

Y no podrás tocarlo, ni siquiera explicarlo, tendrás que transitarlo con absoluta fe.

Y así, poquito a poco, abrazando a tu esencia, sabrás que lo has logrado sin que lo puedas ver.

Más allá de la física, donde habita el espíritu, dentro de tu Ser Divino, donde está la Verdad.

Y no hay nada ni nadie que te enseñe el camino, deberás caminarlo en total soledad.

RITUALIZA TU VIDA

Dicen que los hombres somos animales de costumbres. Que nos adaptamos rápidamente al entorno y a las circunstancias que nos toca vivir. Será porque de esa manera nos sentimos seguros.

Necesitamos nuestras rutinas para estar tranquilos y a salvo. Debe de ser un recuerdo de nuestra vida salvaje, antes de vivir en colmenas como le ocurre a la mayoría.

Yo, gracias a Dios, ya no vivo en esas colmenas, sin embargo ritualizo mi vida y esa costumbre me permite vivir más tranquila y ser más feliz.

Los rituales pueden ser muchos, cada uno elige el que más se adapta a su forma de ser. A mí me gusta agradecer cada mañana por un nuevo día y hacer lo propio al irme a dormir, haciendo un repaso de cómo ha ido el día y tomando conciencia de los errores que he cometido: generalmente hablando y no siendo lo suficientemente prudente y gentil.

Ritualizar el momento de la comida también es importante. Se trata de agradecer generosamente por los alimentos, ese «pan nuestro de cada día» que decía el maestro, por las manos que lo han preparado y por la madre tierra que nos lo proporciona.

Otro ritual que me encanta es pedir permiso cada vez que tomo un fruto del vientre de nuestra madre tierra. Cada vez que recojo la cosecha o la fruta de los árboles, agradezco y pido permiso para hacerlo y de ese modo el árbol, feliz, me regala más y más frutos en una suerte de intercambio amoroso.

También pido permiso y protección cuando entro en el bosque, subo una montaña o entro en el mar. La naturaleza viva me escucha y me trata con delicadeza y cuidado. Doy fe de ello.

Ritualizar la vida nos ayuda a vivirla en conciencia.