NO TE RINDAS

Es el trabajo más duro, no sucumbir al desánimo. No lamerse las heridas, no alimentar el desengaño.

Creadores de realidad, magos, sabios, alquimistas. Mil motivos para amar a nuestro Ser malabarista.

No te recrees en la pena, no te ahogues en la queja. Salta sin red, sal a escena. Cambia la tragicomedia.

Eres dueño del final. Escogiste los principios. Viniste experimentar todos los papeles de este circo.

Y la realidad es dual, nada es blanco, nada es negro. El lienzo que has de pintar lo pinta tu Ser eterno.

¡Vamos, sigue, no te rindas!. Sigue remando, homo vivo. Cuando vislumbres la costa, habrás llegado a destino.

CUANDO TOCA DESCANSAR

Cuando toca ir hacia dentro. En silencio. Sin palabras.
Escuchando como late tu corazón. Cómo se relaja el alma.

Cuando necesitas poco y no te apetece nada más que estar callado, mirando las musarañas.

Cuando hay que retirarse de convencer a la tropa, cuando es mejor observar desde el atalaya de tu guardarropa.

Cuando ya no tienes ganas de «des-asnar» a los sabios, de comulgar con ruedas de molino, de disimular agravios.

Cuando es mejor retirarse a los cuarteles de invierno y dejar que el tiempo pase y recoloque el misterio.

Porque ya todo está hecho. Porque ya todo lo hiciste. Porque dejas que la vida manifieste sus despistes.

Desde lejos, en esencia, amando más cada día. Respetando la frecuencia de cada ser de tu vida.

Cuando toca ir hacia dentro y curarte las heridas que provocaste tú mismo sin saber lo que te hacías.

Cuando toca descansar y agradecer el camino y procurar respetar la libertad del vecino.

Cuando al fin, después de todo, parece que has comprendido, que hay partida para todos, no hay un único destino.

Cuando toca ir hacia dentro. Y mirarte con cariño, porque el amor que te envuelve es más grande que tú mismo.

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Azucena mujer viva y soberana bajo la jurisdicción de la Ley Natural 🌿
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YO SOY mi mejor maestra

A mi padre y a mi madre, a mis abuelos, primos y tíos. A mis hijas y a mis nietos. A mis futuros biznietos.

A mis suegros y cuñados y a mis maridos amados.

A mis amigos y a todos mis conocidos. A mis colegas actores, a mis vecinos.

A los niños que jugaron conmigo cuando era niña, a los profes de mi cole. A los que después estudiaron conmigo.

A mis jefes y maestros.

A mis pocos enemigos.

A los pájaros que me acompañan cada día con sus trinos.

A las flores y a las plantas, a las nubes que se levantan. A la orilla de ese mar que en verano me refresca el alma.

Y al sol y los continentes y al río y sus afluentes. A mi vida y a mi muerte. A mí Ser eterno y omnipresente.

Y a Jesucristo y su Padre, Dios, ese Ser inmutable. El Absoluto, la Fuente, el Padre de esta creación imponente.

Gracias, seres inmortales, maestros de otros lugares. Gracias por acompañarme en este momento inolvidable.

YO SOY, ese es mi destino.

Os agradezco el aprendizaje adquirido.

Gracias le doy a mi Ser que siempre viaja conmigo.

YO SOY hija del Dios Vivo, la Luz alumbra mi camino.

En honor y congruencia, con Amor y más paciencia continuaré practicando.

Yo Soy mi mejor maestra.

YO NO CONOCÍ A MI ABUELO

Yo no te conocí, abuelo, te pasaron por las armas una mañana de abril.

Tu hijo tenía nueve años y murió también contigo, se le acabaron de pronto todos los juegos de niños.

Se quedó huérfano de padre y también perdió a su madre, a la que, con total maldad, la acusaron del desastre.

«Tristes guerras» decía el poeta que corrió tu misma suerte.

Guerras de bandos hermanos condenados a entenderse.

Yo no te conocí, abuelo, pero te llevo en la sangre, en esa que derramaste en la postguerra cobarde.

Y mi padre se murió de pena y de soledad, de miseria, de dolor, de robada pubertad.

E igual le pasó a mi tía, la ‘tieta’ de Serrat, una niña de la guerra, con ansias de libertad.

Se acabaron los colegios y las ganas de jugar, mataron a vuestro padre y dejasteis de silbar.

Yo no conocí a mi abuelo, pero sé bien dónde está: mi abuelo vive en mis sueños y en mis ganas de volar.

MAESTRO DE LA VERDAD

Potente como una roca, transmutador de venenos.

Querubín de mil colores, poderoso como el viento.

Viniste a cambiar el mundo sin tenerte que cansar.

Tu presencia sanadora cura toda adversidad.

Tu esencia eterna infinita no conoce la oscuridad.

Grande, eterno, generoso, dador de amor universal.

Gracias por venir al mundo, gracias por quererlo alumbrar.

Contigo la vida es fácil, contigo hay felicidad.

Tú Eres Luz, vidita mía. Nunca dejes de alumbrar.

Tú nos muestras el camino. Maestro de la Verdad.