EN ESA ZONA INTERMEDIA

En esa zona intermedia entre el hacer y el no hacer,

entre el decir y el callar, entre el dolor y el placer.

Donde la mente se pierde, donde bailas sin bailar,

dónde es mejor que te pares y que observes sin juzgar.

En esa zona intermedia donde nadie te enseñó

si era mejor estar quieto o saltar como un león.

Donde sufrir ya no sirve, donde eres un campeón,

porque saltas al vacío sin miedo a darte un morrón.

Donde solo la confianza te muestra lo que es verdad.

Donde sola ante el peligro, ves que no hay peligro ya.

¡Porque todo es tan perfecto…! Y está todo en su lugar,

en ese lugar que un día elegiste al encarnar.

En esa zona intermedia sé que estoy donde hay que estar

y el miedo no me da miedo aunque me quiera asustar..

Porque vivir es un juego y tenemos que jugar.

Porque estamos aprendiendo. Porque el amor me da paz.

Porque Dios nos acompaña desde el principio al final.

INFINITA GRATITUD

Gratitud es lo que siento cuando te veo pequeño. Tan sumamente vulnerable y a la vez tan inmensamente poderoso.

Gratitud hacia la vida que me permite conocerte. Celebrar tu encarnación y Ser uno en el presente.

Gratitud y confianza porque eres imponente. Porque tu vida es sagrada como lo será mi muerte.

Gratitud porque en el alma siento una inmensa alegría, porque todo es tan perfecto como la noche y el día.

Gratitud y muchas ganas de reírme con tu risa, de llorar cuando haga falta, de llenarte de caricias.

Gratitud nieto querido, hijo de mi amada hija. Gratitud por el presente que creamos cada día.

Hoy mi corazón se alegra y mis arrugas se achican, hoy Dios mismo se ha hecho carne y amo un poco más la vida.

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Y PARIRÁS CON DOLOR

El mejor día de tu vida es ese en el que te abres a la vida. Cuando tu panza se agranda y tu vientre se dilata.

Cuando no cuentas las horas, la eternidad te acompaña. Cuando estás pariendo un hijo, directo de tus entrañas.

Y parirás con dolor, como te cuenta la Biblia, para que vayas sabiendo cómo las gasta la vida…

Y te romperás entera, se te saltarán las lágrimas y no querrás ver a nadie y querrás darle las gracias:

A ese hijo de tu vientre, a esa sangre de tu sangre, a ese angelito del cielo que hoy alegra tu casa.

Porque el dolor de tu parto, cuando le has visto la cara, se desvanece de golpe y ya no recuerdas nada.

Porque dar a luz a un hijo, no lo podrás explicar, tendrás que experimentarlo y no lo podrás contar, porque dar a luz a un hijo, es tocar la eternidad.

SI NO PIENSO, TAMBIÉN EXISTO

Desde que Descartes dicen que dijo ‘pienso, luego existo’ y el racionalismo lo inundó todo, andamos con la cabeza por bandera, dando tumbos entre lo que hoy es una certeza científica y mañana deja de serlo. Dicen que en eso se basa el método científico: en mejorar, contrastar y cambiar, si es necesario, lo que ayer era casi un dogma de fe.

Esa forma de pensar y actuar, nos deja huérfanos de algo tan fundamental como nuestro sexto sentido; esa poderosa intuición, denostada por la ciencia, hasta hace poco. Digo esto, porque cada vez más muchos científicos se están dando cuenta de que, al contrario de lo que decía Descartes, no es únicamente el pensamiento lo que nos define como seres humanos.

Somos seres multidimensionales, seres espirituales, seres inmortales, seres encarnados en un cuerpo que piensa y experimenta emociones. Que tiene sentimientos, que siente físicamente, que efectivamente es un perfecto mecanismo vivo, pero que no es solo eso.

Cada vez más seres, incluso los más cientificistas, se están dando cuenta de que no sólo somos una mente pensante y un cuerpo viviente; somos también un espíritu, o mejor dicho, somos fundamentalmente un maravilloso espíritu con capacidades infinitas e impensables por esa mente concreta que definió Descartes.

Desgraciadamente, definirse como un ser espiritual viviendo una experiencia material, no está de moda todavía y choca con el materialismo que hemos mamado los seres humanos desde Descartes. Además la palabra «espiritual» todavía tiene connotaciones religiosas. La religión, cualquiera de ellas, es otra forma de poder que ha sometido al hombre desde su nacimiento. Creando jerarquías, culpas, dogmas y castigos para controlarnos. La espiritualidad nada tiene que ver con la religión.

La espiritualidad devuelve al ser humano su poder como ser creador, conectado a la fuente creadora, a esa chispa divina de la que procede. La espiritualidad te acerca a Dios, a dios como concepto creador, como principio primero y te permite desarrollar la compasión, el amor, la bondad, la gentileza, la empatía, la generosidad. Cualidades que tenemos todos los seres humanos y yo diría que todos los seres vivos y que, desafortunadamente, no desarrollamos tanto como deberíamos.

Somos seres espirituales y esa condición nos libera del miedo a la muerte y nos conecta con el amor que somos. Te invito a pensarlo desde tu mente racional y limitada. Expande tu mente, conecta con tu corazón. Y disfruta de tu condición de Ser espiritual.

UNA VIDA NUEVA

Es motivo de alegría y enorme satisfacción que una vida se abra paso en esta bendita dimensión.

Y damos la bienvenida a ese bello y tierno ser, que más temprano que tarde pronto veremos nacer.

Estamos todos ansiosos, el niño se lo merece, ha sido muy deseado desde mayo hasta diciembre.

Así que Theo de mi alma, cuando a ti te vaya bien, asoma la cabecita y regálanos tu Ser.

Aquí te daremos mimos, te cantaremos canciones, y jugando al pillo, pillo recolectaremos flores.

Tu mami te dará teta, tu papá miles de besos y los demás bailaremos al compás de tus deseos.

Te espera la nueva era, un nuevo renacimiento, y miles de bendiciones para que estés muy contento.

Bienvenido nieto bello, gracias por estar aquí, ya verás que en este mundo muy feliz  vas a vivir.

DONDE HABITA EL ESPÍRITU

Más allá de la física, en esa metafísica que estudié hace ya tiempo y jamás entendí.

Lejos de los conceptos, de los procedimientos, complicados y exentos de amor al buen saber.

Más allá de la idea que ronda en tu cabeza, lejos de la materia, dentro del corazón…

Hallarás la respuesta a todas las preguntas que te hiciste de niño y nadie respondió.

Más allá del examen, del papel y el bolígrafo, más allá del abismo,  del absurdo control.

Te verás a ti mismo, tranquilo y responsable, seguro del camino que lleva a tu misión.

Y no podrás tocarlo, ni siquiera explicarlo, tendrás que transitarlo con absoluta fe.

Y así, poquito a poco, abrazando a tu esencia, sabrás que lo has logrado sin que lo puedas ver.

Más allá de la física, donde habita el espíritu, dentro de tu Ser Divino, donde está la Verdad.

Y no hay nada ni nadie que te enseñe el camino, deberás caminarlo en total soledad.

RITUALIZA TU VIDA

Dicen que los hombres somos animales de costumbres. Que nos adaptamos rápidamente al entorno y a las circunstancias que nos toca vivir. Será porque de esa manera nos sentimos seguros.

Necesitamos nuestras rutinas para estar tranquilos y a salvo. Debe de ser un recuerdo de nuestra vida salvaje, antes de vivir en colmenas como le ocurre a la mayoría.

Yo, gracias a Dios, ya no vivo en esas colmenas, sin embargo ritualizo mi vida y esa costumbre me permite vivir más tranquila y ser más feliz.

Los rituales pueden ser muchos, cada uno elige el que más se adapta a su forma de ser. A mí me gusta agradecer cada mañana por un nuevo día y hacer lo propio al irme a dormir, haciendo un repaso de cómo ha ido el día y tomando conciencia de los errores que he cometido: generalmente hablando y no siendo lo suficientemente prudente y gentil.

Ritualizar el momento de la comida también es importante. Se trata de agradecer generosamente por los alimentos, ese «pan nuestro de cada día» que decía el maestro, por las manos que lo han preparado y por la madre tierra que nos lo proporciona.

Otro ritual que me encanta es pedir permiso cada vez que tomo un fruto del vientre de nuestra madre tierra. Cada vez que recojo la cosecha o la fruta de los árboles, agradezco y pido permiso para hacerlo y de ese modo el árbol, feliz, me regala más y más frutos en una suerte de intercambio amoroso.

También pido permiso y protección cuando entro en el bosque, subo una montaña o entro en el mar. La naturaleza viva me escucha y me trata con delicadeza y cuidado. Doy fe de ello.

Ritualizar la vida nos ayuda a vivirla en conciencia.

LA MARAVILLA

No se toca, ni se ve, no tiene edad, ni tamaño. Vive dentro de mi Ser y ocupa todo mi espacio.

Es invisible y gigante, no la puedo contener, se dispersa como el aire y me abraza aunque no esté.

La siento si estoy tranquila, cuando cultivo mi paz, el silencio me permite que hasta la pueda escuchar.

Y me saca de paseo y me invita a caminar, juega con todos mis juegos, quiere conmigo soñar.

Es esa sutil manera de sentirte de ningún lugar, de no necesitar nada, todo está en la eternidad.

Es la sutil diferencia entre estar bien y no estar, entre ser libre o esclavo, entre morir o volar.

Hoy creo la maravilla y te la quiero mostrar, si haces un hueco en tu vida, te la podré regalar.

PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

Cada vez que empieza un año, al menos en el calendario gregoriano, nos proponemos, nos proponen nuevos propósitos que casi nunca acabamos realizando.

Queremos cuidar nuestro cuerpo, hacer más ejercicio, comer mejor, aprender algo nuevo, acabar ese curso que dejamos a medias… Queremos viajar, ser más felices, cambiar de trabajo y llevarnos mejor con nuestros hijos, nuestros padres, nuestros amigos…

Queremos conseguirlo todo, porque hemos acabado el año deseándolo todo.

En realidad no hay nada que conseguir y todo está por conseguir. Me explico:

Cada día deberíamos pensar que es año nuevo. De ese modo cada día empezaríamos a cuidarnos, a hacer deporte, a llevarnos bien. No existe una meta, el camino es la meta.

Si pudiéramos mantener nuestros buenos propósitos desde que abrimos los ojos cada mañana, sería muy fácil llegar al nuevo año con todos esos deseos cumplidos. Y no depende de nadie más que de ti y tu voluntad.

Hoy es el primer día del resto de tu vida. Mañana no existe. Ayer nunca existió. Vive como si solo existiera el momento presente y no harán falta propósitos de año nuevo.

DESDE AHORA Y PARA SIEMPRE

Desde ahora y para siempre, procuraré no quejarme.

Respetar al diferente y no pretender cambiarle.

Desde ahora y para siempre practicaré la paciencia,

y me armaré de valor sin olvidar la conciencia.

Desde ahora me reiré aunque me falten las ganas

y seré más comprensiva, más gentil, más educada.

Para siempre intentaré no seguir dando sermones,

escuchar sin opinar, aprender de los errores.

Desde ahora viviré sin cuestionármelo todo.

Sin buscar la perfección, sin aburrir con mis malos modos.

Y me ocuparé de mi misma y de mis miles de aristas,

de mi ser inconformista y de mi parte más crística.

Y me amaré sin medida, valoraré mis talentos,

me cubriré de caricias, aplaudiendo mis aciertos.

Y me tendré más paciencia y seré considerada

con mis días de penumbra y mis largas madrugadas.

Y me abrigaré en invierno con pétalos de amapolas

y me bañaré en verano en mares de cien mil olas.

Desde ahora y para siempre escribiré sin cansarme

porque escribiendo mi alma se libera de su cárcel

y me susurra al oído: ‘gracias Pankara por escucharme’.