EL ARTE DE VIVIR

Maria Elena lloraba a menudo porque nunca entendió muy bien de qué iba el mundo.

Ella lo veía de color de rosa pero el mundo tiene los colores del arcoiris.

Maria Elena vivía en un mundo feliz que no existía y que le ocasionaba frustración y sufrimiento.

Se pasó la vida trabajando esa frustración e intentando liberarse del sufrimiento.

Tal vez se equivocaba y no se trataba tanto de un trabajo como de aceptar esa frustración y liberar ese sufrimiento.

Maria Elena era demasiado idealista, no encajaba en esta dimensión y a menudo chocaba contra una realidad que no le gustaba.

No había entendido María Elena el maravilloso proceso de aprendizaje que le había propuesto la vida, o mejor, que se había propuesto su alma cuando decidió experimentar la vida.

La vida es un camino de aprendizaje y mientras tanto, disfrutar el camino es el arte de la vida.

Maria Elena estaba aprendiendo a vivir. ‘Nunca es tarde para hacerlo’, pensó. Y continuó sonriendo a su corazón.

VIVE EL MILAGRO

Creemos que los milagros solo los hacen los santos,

Esos que están en los cielos por sus gestas y quebrantos.

Pero si te fijas bien, la vida es puro milagro.

Vivir el milagro de la vida debería ser nuestro mayor afán.

Vivir la vida como el milagro que es, nos permitiría saborearla y disfrutarla sin más.

Sin esperar nada, sin programar nada, sin controlar nada.

Disfrutando cada momento como único e irrepetible

No se puede programar la vida.

A pesar de los expertos, las estadísticas, los programadores de todo…

La vida siempre te sorprende, si se lo permites.

Si estás abierto a los cambios, a la sorpresa, a la maravilla,

Hoy vivo este momento único de mi vida y se lo dedico a ni segundo y bendecido nieto.

Un ser puro que se está abriendo camino y que ha escogido venir a experimentar el milagro de la vida.

Tuyo es el reino, el poder y la gloria. Ahora y Siempre, precioso Ser de Luz.

¡Qué ganas de verte y celebrar contigo la vida!

GRACIAS A DIOS

La energía nos sostiene en este mundo dual, rodeados de obedientes con obediencia total.

Nadie se cuestiona nada pero no se dejan de quejar. Pagan y pagan y pagan…Y no dejan de pagar.

En una cárcel de miedo, la gente encerrada está y los que estamos afuera somos raros de verdad.

Nos critican y no entienden nuestra forma de actuar. Van siguiendo la corriente, contentos, sin rechistar. ‘Es lo que hay’ te responden, y no pueden reaccionar.

No somos mejor que nadie, pero nuestra libertad nos la ganamos a pulso y no nos va a abandonar.

Ésa que Dios nos regala sólo por Ser y por Estar. Porque somos  soberanos y merecemos lo que se nos da.

Sostenidos, protegidos, acompañados hasta el final, estamos y seguiremos estando.

Lo decreto y hecho está.

Gracias le damos a Dios por la vida que nos da, porque somos los pioneros de la nueva humanidad.

Con humilde gratitud, confío en mi libertad, ojalá supiera darte un trocito nada más, para que poquito a poco la puedas saborear y quitarte las cadenas de la esclavitud total que seguirán apretando hasta que digas: ‘basta ya’

Yo no puedo convencerte, pero mi vida lo hará. Hoy el tiempo es mi aliado. Sólo tengo que esperar. El futuro es mi presente. Yo lo sé y tú pronto lo sabrás.

HUMANIDAD

Ese olor a humanidad de los andenes y trenes, olor a viejas historias, con  sudores y vaivenes.

Vivimos la distopía vestidita de progreso y nos la meten doblada pero con los cascos puestos.

Voy en tren con ese olor antiguo de humanidad que no conoce el cansancio, cansada de tanto andar

Variopinta, acalorada, viciosa de amor y paz, con ganas de ser amada, cansada de reclamar.

Reconozco tus anhelos, me fundo con tu bondad, llena de niños pequeños y madres en soledad.

Voy en un tren despacito camino de mi universo y soy ¡tan afortunada! Regalo agradecimiento.

Porque entre viejos y niños, entre móviles y libros, entre maletas y olores, yo llegaré al paraíso, donde puedo así escribir y bendecir mi camino.

Humanidad aquí te dejo, buena suerte en tu destino. Cada uno se lo labra, no es para todos el mismo.

DESMUÉRETE

Hoy le contaba a mi nieto que no le tema a la muerte. Que la muerte es el invento al que la gente más teme.

Le contaba que este cuerpo un día ya no estará, que la piel y el esqueleto desaparecerán.

Pero que el alma no muere, ni hoy ni nunca jamás. Y que el amor que nos une no se desvanecerá.

La muerte es un buen invento para mermar tu salud, para  creerte que el cuerpo es sólo lo que eres tú.

Pero tú eres el infinito y eso jamás morirá. Eres un Ser poderoso y nunca te morirás.

Y aunque la muerte te pille de sopetón, de improviso, aunque te pille más tarde, preparándote el camino…

No tienes que tener miedo, respira y mira hacia el sol. La muerte es ese camino que te conduce hasta Dios.

EN MUNDOS PARALELOS

Se llegarán a encontrar nuestros mundos paralelos. El aceite con el agua, el huevo con la castaña.

Venimos del mismo sitio aunque no nos lo parezca, pero ahora mismo caminamos en direcciones opuestas.

Se llegarán a encontrar los corazones amados, nos hemos dado la espalda por cuestiones de frecuencia.

Pero el amor que nos une, atraviesa los barrancos y aunque tú ahora lo dudes, jamás soltaré tu mano.

Pero tengo que alejarme, mi corazón no es de piedra y no soporta el dolor gratuito y sin conciencia.

Lo que yo sé no te importa, lo que pienso te da grima, cuando hablo, la urticaria se contagia y te lastima.

¡Siento tanto el desencuentro! No entiendo la hipocresía, si callo me salen granos, si hablo me trago las espinas…

Y sé que me quieres mucho y que yo a ti, ni te imaginas…por eso sangre de mi sangre, compro billete de ida.

Te espero la otra frecuencia, donde no haya interferencias, y  podamos, sin recelos, siempre celebrar la vida.

CÓMPLICES

Cómplices de pesadillas, de palabras y de sueños. De abrazos por las esquinas, de ilusiones y de juegos.

Cómplices de días de risa, de las noches sin dormir, de todas las maravillas que me quedan por vivir.

Soy cómplice de mi misma, de mis ganas de ser feliz. De abrazar a los fantasmas y ponerlos a dormir.

Soy cómplice de mis ojos, que se apuntan al festín y de mis labios de menta que te quieren perseguir.

Es cómplice el corazón que late sin resistir, que está más vivo que nunca, que no se quiere morir.

Soy cómplice de mi alma, de mi Ser, de mi existir, y de Dios que me acompaña y hoy no me deja dormir, porque quiere estar conmigo desde el principio hasta el fin.

DESDE EL INFINITO

Tejeré mil flores desde el infinito. Regaré tu alma con cuentos bonitos.

Bailaré contigo desde el infinito, nos daremos juntos besos infinitos.

Desde el infinito comeré poesías, contaremos cuentos donde haya abubillas.

Daremos las gracias desde el infinito y con los delfines haremos ganchillo.

Desde el infinito no tendremos miedo, no habrá oscuridad, tampoco dinero.

Desde el infinito todo es más sencillo, sin culpas, ni enfados, ni rencores viejos…

Desde el infinito me haré muy mayor, nunca moriré, seré puro Amor.

TODO ES MÁS FÁCIL

Un día perdí la memoria y no era vieja, era una niña. Me olvidé de lo malo y desde entonces no recuerdo nada que pueda hacerme daño.

Me acomodo en lo bueno, en lo agradable y bello. Me niego a recordar lo que me hace daño.

Porque todo es más fácil cuando ya no recuerdas esas palabras necias, esos desplantes sucios. El sutil ninguneo, el desprecio constante, la aparente normalidad cargada de resentimiento.

Un día olvidé lo malo y puedo respirar con el viento y me río con los pájaros y lloro sin que tú me veas…pero luego no me acuerdo.

No me acuerdo de mis lágrimas ni de los malos momentos. Prefiero jugar a cartas o hablar con todos mis muertos.

Yo ya no tengo recuerdos.