COMERSE LA VIDA A BOCAOS

Desde el pelo hasta las uñas, desde boca al ombligo,

del corazón a las tripas, de los pies al infinito.

Me estoy comiendo la vida del derecho y del revés.

Se me atraganta, vomito, regurgito para después,

me vuelvo a comer la vida como la primera vez.

Y hoy me siento desmedida, sin principio ni final,

con la cabeza perdida en mi tensión arterial.

Soñando con fantasía sueños que tiene final,

disfrutando de la vida, llorando si hay que llorar.

Ya no oculto la emoción, no me censuro las lágrimas

ni tampoco la ilusión que siento cuando me llamas.

El águila vive en mi, yo la siento y la venero

Hoy vuelo encima de ti

Hoy por fin he alzado el vuelo.

ESPEJITO, ESPEJITO

Lealtades familiares, comportamientos heredados, hábitos que copiamos y actitudes que aprendemos.

Conforman un conglomerado  interesante y muchas veces difícil de identificar en uno mismo.

A veces lo que más odias de tu madre, tu padre o tu tía, está tan incrustado en tus venas que ni te percatas de que también forma parte de ti.

No obstante, es un ejercicio interesante y necesario dar dos pasos hacia atrás, cuando ese comportamiento excéntrico y absurdo te saca de quicio si lo observas en el otro.

Generalmente se trata de un profundo aprendizaje. ‘Yo no soy así ‘ te dices a ti misma. Y seguro que no lo eres tanto, pero vete con ojo, porque llevas el germen en tu ADN.

En mi humilde opinión, se trata de un regalo que te hace el universo para que identifiques en lo que puedes llegar a convertirte. El esperpento se muestra tal cual. Sin red. Sin censura. El comportamiento egoísta, narcisista, carente de empatía. La queja constante. La cháchara incesante. El palabrerío absurdo. Todo lo que odias en el otro se te muestra crudamente, exageradamente, incluso cruelmente, para que te des cuenta, para que rectifiques, para que tengas compasión, para que aprendas.

En esas estamos.

EL PARÉNTESIS DEL SER – (Vivir entre paréntesis)

No sabía María Elena que en la vida entre paréntesis lo de dentro y lo de afuera nunca se encontraban.

Ella no entendía la separación.

Venía de un mundo total, unificado y armonioso. No entendía que a veces en esta dimensión hay que tomar distancia.

Ella no sabía de distancias. Vivía en el eterno presente infinito.

Chocaba a menudo, María Elena, contra el muro de la separación.

En este mundo todo está separado: los días de las horas, los hijos de sus padres, los hombres de las mujeres, los ricos de los pobres…

La separación se fomenta, se premia, se necesita para desarrollar la individualidad de cada ser encarnado.

Como si sentirse parte de un todo significase perder parte de tu naturaleza individual.

Separados se nos controla mejor, eso lo sabía Maria Elena, por ese motivo ella se resistía a sentirse separada.

No concebía la separación.

María Elena era un Ser de Luz. Una esencia eterna llena de gentileza y amor hacia todas la criaturas que compartían la vida con ella.

Era hermana de los gatos y abuela de los gorriones. Madre de todos los niños y esposa de los halcones.

Era nieta de la luna e hija del padre sol. Y amiga de los delfines y esencia del mismo Dios.

Maria Elena se sentía Una con cada estrella, no concebía la separación y está vida entre paréntesis le causaba desazón.

Se fue a dormir, María Elena, dándole gracias a Dios, sabía que él la acunaba y acariciaba su corazón.

Su madre Tierra la amaba y su padre le cantaba una canción.

¡Qué suerte tienes amiga! Tú entendiste este follón. Esta dualidad antigua sólo te causa dolor.

Bendita seas mi amiga. Bendita tu condición, de Ser puro y amoroso, sin malicia, ni rencor.

Reverencias y caricias, aplausos y mucho amor, te regalan hoy los dioses. Tú entendiste tu misión.

CIENTO CUARENTA Y CUATRO MIL

Cual piezas de dominó van cayendo a tu alrededor.

Unos se mueren de pena, a otros los mata el horror.

Y a otros muchos se los lleva la enfermedad y el dolor.

Y ellos no se dan ni cuenta.

Resignados al cadalso se dirigen, sin pensar,

que estaba todo dispuesto mucho antes de encarnar.

Es así este lindo juego, y no tiene vuelta atrás.

No podrás salvar a nadie que no se quiera salvar.

Y explicar tu simple historia tampoco les servirá.

Tu historia la haces tú misma, cada día al despertar.

Cada cual tiene la suya, y muy contento que está.

Agradece por tu suerte, que no es suerte nada más.

Te la tienes bien ganada desde el principio al final.

No te lo pusiste fácil pero sabes reaccionar

Y hoy recoges esos frutos, los mereces y ya está.

Gracias padre madre sol, gracias dios, gracias mamá.

Gracias a todos los seres que en el firmamento están.

Yo creo en todos vosotros y en mi gato que no está

Y en mi corazón dorado, y en mi conciencia universal.

Y en mi alma y en mi mente y en mi cuerpito mortal.

Ése que desde el espejo me sonríe sin parar.

Agradeciendo por todo, así me quiero morir.

Esta vida es un regalo y es un don el buen vivir.

Ciento cuarenta mil somos y es lujo estar aquí.

ESA MALDITA CULPA

Cuando era pequeña y me ponía a llorar, me escondía detrás de un sofá y la rabieta me dejaba sin respiración. Los adultos entonces se asustaban un montón y me empezaban a buscar por toda la casa. ‘Lo hace para llamar la atención‘, les dijo a mis padres el médico experto en la cuestión.

Ante tal inusual y provocador comportamiento, mis atemorizados papás y el resto de la familia, se esmeraron en consentirme cualquier cosa para que no me echara a llorar y sobre todo me cuidaban como si fuera de cristal para que no me hiciera un rasguño, ni tuviera un caída, que provocara mi llanto incómodo y descontrolado.

Aprendí rápido a no llorar así, el día que el experto de turno les mostró a mis papás cómo hacer para que se me pasara el berrinche: ‘un buen cachete y listo‘ o ‘una ducha fría boca abajo, cogida por los pies‘ 

Eran tiempos de cachetes y listo. ¿Torturas y listo, no?

Los niños aprendíamos rápido a obedecer sin rechistar y sobre todo a estar asustados por todo.

El miedo se instaló en mi mente de niña y me ha acompañado durante toda mi vida: miedo físico, psíquico, miedo a todo.

Trabajar el miedo me ocupa toda la vida. Creo que ese cachete fue tan absurdo e innecesario como el resto de ‘aprendizajes’ que recibí durante toda mi infancia.

Siento rabia, impotencia, injusticia y una sutil compasión por esos adultos que obviamente estaban mucho más asustados que yo y no tenían herramientas para tratar con una niña inocente y sabia.

Todos los niños son inocentes y sabios. Y a casi todos ellos nos han violado la inocencia y la sabiduría.

Trabajar la compasión y el perdón hacia ti mismo y hacia tus padres es el camino del héroe.

Yo no recuerdo mi infancia. Se perdió en mi subconsciente.

MANOS QUE CURAN

Te dirigen desde el cielo, desde tu Ser Superior. No eres fisio, ni osteópata, ni mago, ni entrenador.

Tus manos están dotadas del don de la curación. Tú lo sabes hace tiempo, no sientas tanto rubor, el talento que tú tienes hay que regalarlo, amor.

El día que te decidas, haremos un gran fiestón. Tus manos tienen poder, el poder del mismo Dios.

Regálalo mi querido, no te guardes ese don. El mundo te necesita, sé generoso, mi amor.

El día que te decidas, haremos un gran fiestón 🥳

HECHO ESTÁ

Suelta el lastre, ya está hecho. No insistas, déjalo estar.

Ten confianza en la vida y paciencia en su transitar.

Estás haciendo el camino que elegiste al encarnar y te prometo, alma bella, que lo haces bien de verdad.

Sonríe a tu corazón y abraza su palpitar.

El corazón nunca engaña, el corazón te da paz.

Cuando dudes, cuando temas, cuando no sepas por dónde empezar…escucha a tu corazón, él tus pasos te guiará.

No tengas miedo, no dudes, no sufras ya nunca más.

Todo está bien, bella alma, todo está bien. Hecho está 🙏

YO CREO EN DIOS

Padre que estás en el cielo, en la tierra y en mi cuerpo. Dios que habitas en mi mente, Dios de todo el universo.

Dios Absoluto, Imponente, Primer Principio Inmortal. Dios de todo ser viviente, Padre Dios Universal.

Creador de todas las cosas, Amor Incondicional. Reconozco tu presencia en mi vida de mortal.

Te nombro y te llevo dentro. Me ayudas a caminar, por los ríos, los desiertos, por la montaña y el mar.

Padre de todos los tiempos, gracias por vivir en mi. Contigo, con tu presencia, nunca voy a sucumbir.

EL OFICIO DE ESCRIBIR

Escribo porque me gusta y me causa buen humor. Me proporciona alegría, me hace sentir mejor.

Y no importa si me lees, si lo haces, mucho mejor. Yo no sé si escribo bien, pero tengo vocación.

Si te gusta lo que escribo me causa satisfacción, pero si a ti no te gusta, no me causa gran dolor.

Yo escribo para mi alma, porque lo necesita mi corazón. Porque a mí escribir me sana, me satisface un montón.

Escribo porque las musas me chivan lo que es mejor, para seguir escribiendo mientras pueda mi razón.

Mientras mis ojos lo vean, y lo apruebe mi intuición. Mientras Dios que está conmigo me de su bendición y me susurré al oído: ‘no abandones, por favor’.

Escribe Pankara entonces, escribe a tu corazón, él siempre estará contigo y así cada día escribirás mejor.